sábado, 11 de julio de 2015
Existe vida después de la muerte.
"Existen miles de testimonios de personas que estuvieron clínicamente muertas y fueron reanimadas. Muchas de ellas recuerdan haber vivido ciertas experiencias bastante fuertes y reales para ellas durante ese tiempo en el que estuvieron físicamente muertas.
La separación del cuerpo físico y la visión del propio cuerpo desde fuera. La sensación de viajar a través de un túnel, al final del cual se percibe una luz intensa. El encuentro con familiares o amigos anteriormente fallecidos. Un diálogo con un ser luminoso. La visión retrospectiva de la propia vida... Hasta experimentar el regreso al cuerpo, con un posterior cambio de valores vitales y una nueva percepción del fenómeno de la muerte. Son personas que dejan de tener miedo a morir porque ya han experimentado que la vida continúa y que lo que viene después es mucho mejor que lo que dejan.
Existen investigadores muy serios y reconocidos que se han dedicado a estudiar concienzudamente las experiencias cercanas a la muerte, y a recoger testimonios de estas personas entre los que se encuentra Melvin Morse, que ha trabajado con niños que han tenido este tipo de experiencias y que expone en su libro: Más cerca de la luz".
Vicent Guillem
La separación del cuerpo físico y la visión del propio cuerpo desde fuera. La sensación de viajar a través de un túnel, al final del cual se percibe una luz intensa. El encuentro con familiares o amigos anteriormente fallecidos. Un diálogo con un ser luminoso. La visión retrospectiva de la propia vida... Hasta experimentar el regreso al cuerpo, con un posterior cambio de valores vitales y una nueva percepción del fenómeno de la muerte. Son personas que dejan de tener miedo a morir porque ya han experimentado que la vida continúa y que lo que viene después es mucho mejor que lo que dejan.
Existen investigadores muy serios y reconocidos que se han dedicado a estudiar concienzudamente las experiencias cercanas a la muerte, y a recoger testimonios de estas personas entre los que se encuentra Melvin Morse, que ha trabajado con niños que han tenido este tipo de experiencias y que expone en su libro: Más cerca de la luz".
Vicent Guillem
¿Te sientes vacío, solo e incomprendido?
"Es normal y a mucha gente le pasa. Es porque vivís en un mundo con mucha falta de amor, estando unos de espaldas a otros.
Y es cierto que uno puede estar solo en el mundo, aunque tenga mucha gente a su alrededor, porque el sentimiento de soledad parte de no sentirte amado, de no sentirte comprendido.
La mayoría de la gente se ha acostumbrado a vivir así, sin sentir, en soledad interior, en ausencia de amor verdadero.
Creéis que estáis solos porque aún no habéis tomado conciencia de que todos vosotros sois hermanos, que compartís un mismo destino y que os necesitáis los unos a los otros para poder alcanzarlo.
El amor es lo único que puede llenar el vacío del interior".
Vicent Guillem
Y es cierto que uno puede estar solo en el mundo, aunque tenga mucha gente a su alrededor, porque el sentimiento de soledad parte de no sentirte amado, de no sentirte comprendido.
La mayoría de la gente se ha acostumbrado a vivir así, sin sentir, en soledad interior, en ausencia de amor verdadero.
Creéis que estáis solos porque aún no habéis tomado conciencia de que todos vosotros sois hermanos, que compartís un mismo destino y que os necesitáis los unos a los otros para poder alcanzarlo.
El amor es lo único que puede llenar el vacío del interior".
Vicent Guillem
domingo, 5 de julio de 2015
El miedo...
"El miedo es un sentimiento de inquietud, turbación y desasosiego, provocado por la percepción de un peligro, una amenaza que puede ser real o ficticia, contra uno mismo o contra alguien querido.
La persona afectada por el miedo se siente muy insegura de sí misma, indefensa, y duda cada decisión importante que toma porque espera una consecuencia negativa de ella, algún daño emocional o físico.
Además ocurre que el miedo alimenta al miedo. Quiere esto decir, que el miedo hiperexcita la mente para que a partir de situaciones reales, cree situaciones imaginarias en las que aparezca una amenaza que sólo existe en la imaginación, pero que la persona acaba creyendo que es real, de forma que se incrementa así su temor...
El miedo también genera preocupación, porque uno intenta anticiparse mentalmente a todas las situaciones amenazantes, buscando la manera de salir indemne en cada una de ellas.
El terror y el pánico son percepciones de miedo intenso y agudo, altamente traumatizantes.
El miedo es uno de los sentimientos más perniciosos para el avance del espíritu, porque impide que se manifieste tal y conforme es.
El miedo hace que el espíritu se reprima, se inhiba de actuar conforme siente, incluso reprima totalmente sus sentimientos, ahogándolos. Por ello se estanca.
El miedo más común es el miedo a la reacción negativa de los demás contra uno mismo; miedo a no ser querido, a no ser comprendido, a ser rechazado, a ser despreciado, miedo a la agresividad (violencia física o psíquica), miedo a la soledad...
La persona que se deja llevar por este miedo acaba por amoldarse a una forma de ser que no es la suya, sino que es la que los demás quieren que sea. Este miedo es muy frecuente que provenga de la infancia, cuando el niño ha sido objeto de maltratos y/o abusos físicos y/o psicológicos, dentro o fuera de la familia".
Vicent Guillem
La persona afectada por el miedo se siente muy insegura de sí misma, indefensa, y duda cada decisión importante que toma porque espera una consecuencia negativa de ella, algún daño emocional o físico.
Además ocurre que el miedo alimenta al miedo. Quiere esto decir, que el miedo hiperexcita la mente para que a partir de situaciones reales, cree situaciones imaginarias en las que aparezca una amenaza que sólo existe en la imaginación, pero que la persona acaba creyendo que es real, de forma que se incrementa así su temor...
El miedo también genera preocupación, porque uno intenta anticiparse mentalmente a todas las situaciones amenazantes, buscando la manera de salir indemne en cada una de ellas.
El terror y el pánico son percepciones de miedo intenso y agudo, altamente traumatizantes.
El miedo es uno de los sentimientos más perniciosos para el avance del espíritu, porque impide que se manifieste tal y conforme es.
El miedo hace que el espíritu se reprima, se inhiba de actuar conforme siente, incluso reprima totalmente sus sentimientos, ahogándolos. Por ello se estanca.
El miedo más común es el miedo a la reacción negativa de los demás contra uno mismo; miedo a no ser querido, a no ser comprendido, a ser rechazado, a ser despreciado, miedo a la agresividad (violencia física o psíquica), miedo a la soledad...
La persona que se deja llevar por este miedo acaba por amoldarse a una forma de ser que no es la suya, sino que es la que los demás quieren que sea. Este miedo es muy frecuente que provenga de la infancia, cuando el niño ha sido objeto de maltratos y/o abusos físicos y/o psicológicos, dentro o fuera de la familia".
Vicent Guillem
Amor a uno mismo, a los demás y la ingratitud...
"¿Cuáles son los pasos a seguir para amarse a uno mismo?
1. Reconocer las necesidades afectivas propias, los sentimientos, y permitid que afloren para que toméis conciencia de que existen. Es decir, dejad de reprimirlos y pasad a desarrollarlos, para que sean el motivo de vuestra vida.
2. A la hora de actuar, hacedlo por lo que sintáis y no por lo que penséis, no por lo que os han enseñado que es correcto, si esto va en contra de lo que sentís. No permitáis que vuestros pensamientos, que están condicionados por multitud de razones, ahoguen vuestros sentimientos.
¿Y qué hay que hacer para amar a los demás?
Intentar ver a los demás como a vosotros mismos. Ser conscientes de que son hermanos, de la misma esencia y con las mismas necesidades del interior que vosotros.
Todos necesitamos amar y ser amados en completa libertad para ser felices.
Todos sufrimos cuando se nos priva del amor y todos nos reconfortamos cuando se nos da. Por lo tanto, si observamos a alguien que está sediento, vayamos al encuentro...
¿Y si recibimos ingratitud a cambio?
Cuando alguien os haga daño comprended que es por falta de evolución en el amor y que esta circunstancia la hemos de aprovechar para mejorarnos a nosotros mismos, porque seguramente si despierta algo negativo en nosotros es porque ese algo negativo todavía está en nuestro interior y debemos trabajar para eliminarlo.
Hasta que el amor no se dé, de forma incondicional, no podemos considerar el trabajo concluido, y el que encaja mal la ingratitud todavía no ha llegado a la meta, ya que en cierta forma todavía espera algo a cambio de lo que da".
Vicent Guillem
1. Reconocer las necesidades afectivas propias, los sentimientos, y permitid que afloren para que toméis conciencia de que existen. Es decir, dejad de reprimirlos y pasad a desarrollarlos, para que sean el motivo de vuestra vida.
2. A la hora de actuar, hacedlo por lo que sintáis y no por lo que penséis, no por lo que os han enseñado que es correcto, si esto va en contra de lo que sentís. No permitáis que vuestros pensamientos, que están condicionados por multitud de razones, ahoguen vuestros sentimientos.
¿Y qué hay que hacer para amar a los demás?
Intentar ver a los demás como a vosotros mismos. Ser conscientes de que son hermanos, de la misma esencia y con las mismas necesidades del interior que vosotros.
Todos necesitamos amar y ser amados en completa libertad para ser felices.
Todos sufrimos cuando se nos priva del amor y todos nos reconfortamos cuando se nos da. Por lo tanto, si observamos a alguien que está sediento, vayamos al encuentro...
¿Y si recibimos ingratitud a cambio?
Cuando alguien os haga daño comprended que es por falta de evolución en el amor y que esta circunstancia la hemos de aprovechar para mejorarnos a nosotros mismos, porque seguramente si despierta algo negativo en nosotros es porque ese algo negativo todavía está en nuestro interior y debemos trabajar para eliminarlo.
Hasta que el amor no se dé, de forma incondicional, no podemos considerar el trabajo concluido, y el que encaja mal la ingratitud todavía no ha llegado a la meta, ya que en cierta forma todavía espera algo a cambio de lo que da".
Vicent Guillem
sábado, 4 de julio de 2015
¿Qué sentimos cuando amamos?
"¿Qué es exactamente lo que se experimenta con el amor?
Cuando un ser experimenta el amor verdadero, se siente lleno, plenamente feliz, invadido por una vibración, una fuerza y una sensibilidad extraordinarias. Ya no necesita nada más para ser feliz. El espíritu inspirado por el amor siente el deseo de transmitir a los demás ese bienestar y ayudarles a que sean felices, porque se siente conectado con ellos, como si formaran parte de él. Invadido por el amor, su cuerpo astral eleva su vibración de manera que el aura se expande enormemente y se vuelve muy brillante. Cuanta más capacidad de amar tiene el ser, más alta es su vibración y mayor energía es capaz de transmitir.
Cuando alguien ama transmite esa vibración amorosa a los demás. Si el receptor o receptores de la misma son sensibles, lo perciben como una oleada de calor intenso que no quema, una vibración que lo recorre a uno por completo, que llega hasta el rincón más profundo, como si llenara cada uno de los poros de su alma, estremeciéndole y haciéndole sentir como envuelto por una nube de paz y armonía. En este estado de bienestar interior uno se siente optimista, alegre, relajado, sereno y descubre que los problemas de su existencia no son tan graves".
Vicent Guillem
Cuando un ser experimenta el amor verdadero, se siente lleno, plenamente feliz, invadido por una vibración, una fuerza y una sensibilidad extraordinarias. Ya no necesita nada más para ser feliz. El espíritu inspirado por el amor siente el deseo de transmitir a los demás ese bienestar y ayudarles a que sean felices, porque se siente conectado con ellos, como si formaran parte de él. Invadido por el amor, su cuerpo astral eleva su vibración de manera que el aura se expande enormemente y se vuelve muy brillante. Cuanta más capacidad de amar tiene el ser, más alta es su vibración y mayor energía es capaz de transmitir.
Cuando alguien ama transmite esa vibración amorosa a los demás. Si el receptor o receptores de la misma son sensibles, lo perciben como una oleada de calor intenso que no quema, una vibración que lo recorre a uno por completo, que llega hasta el rincón más profundo, como si llenara cada uno de los poros de su alma, estremeciéndole y haciéndole sentir como envuelto por una nube de paz y armonía. En este estado de bienestar interior uno se siente optimista, alegre, relajado, sereno y descubre que los problemas de su existencia no son tan graves".
Vicent Guillem
miércoles, 1 de julio de 2015
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