"Alimentad a vuestros hambrientos. Restituid la dignidad de vuestros pobres. Dad una oportunidad a los menos afortunados.
La Primera Ley es que podéis ser, hacer y tener cualquier cosa que seáis capaces de imaginar.
La Segunda Ley es que atraéis a vosotros aquello que teméis.
La emoción es la fuerza que atrae. Aquello que más temas es lo que experimentarás. No existe la casualidad en el universo.
La emoción es energía en movimiento. Cuando se mueve energía, se crea un efecto. Si se mueve la energía suficiente, se crea materia. La materia es energía condensada, comprimida. Si se manipula la suficiente energía de una determinada manera, se obtiene materia. Todos los Maestros entienden esta ley. Este es el secreto de la vida.
El pensamiento es energía pura. Cualquier pensamiento es creador. La energía de vuestro pensamiento nunca muere. Nunca. Abandona vuestro ser y se dirige al universo, expandiéndose por siempre. Un pensamiento es para siempre.
La energía atrae a la energía semejante, formando "grupos" de energía del mismo tipo...la materia se formará a partir de energía pura. Sólo se puede formar de este modo.
Ahora entenderás mejor cómo la gente de mente semejante puede unir sus esfuerzos para crear una realidad favorable.
Cuando sociedades enteras piensan de una determinada manera, ocurre muy a menudo cosas asombrosas, no todas necesariamente deseables...
Las Leyes son muy sencillas.
1. El pensamiento es creador.
2. El temor atrae a la energía semejante.
3. El amor es todo lo que hay.
Sed fieles a vuestras creencias, y mantened como ciertos vuestros valores...estos forman la estructura de vuestra vida, y perderlos equivaldría a deshacer el tejido que constituye vuestra experiencia. No obstante, examinadlos uno por uno...No deshagáis la casa, pero observad cada uno de los ladrillos y reemplazad los que veáis que están rotos y no pueden soportar ya la estructura.
Si vuestros valores os sirven, mantenedlos.
La raíz de todos los problemas que experimentas en tu vida: es que no te consideras a ti mismo suficientemente digno de que Dios te hable.
Te lo aseguro: en este momento estoy haciendo un milagro; pues no sólo estoy hablándote a ti, sino a cualquiera que haya comprado este libro y esté leyendo estas palabras.
En este momento estoy hablando a cada uno de ellos. Sé quién es cada uno de ellos. Sé quiénes encontrarán su camino a través de éstas palabras...
sábado, 10 de marzo de 2018
Reflexiones sobre Conversaciones con Dios. Libro I Parte 2
"El malestar y la enfermedad se manifiestan en vuestra realidad a petición vuestra. No podéis caer enfermos si, a un determinado nivel, no lo provocáis vosotros mismos, y podéis estar bien de nuevo en un cierto momento simplemente decidiendo estarlo. Los estados de profunda frustración personal son respuestas que habéis elegido, y las calamidades mundiales son el resultado de la conciencia mundial.
Cada alma es un Maestro.
No juzgues el camino que recorre otra persona. No envidies su éxito, no compadezcas su fracaso, puesto que no sabes qué es éxito y qué fracaso en los cálculos del alma. Sé la luz en la oscuridad.
La manera de reducir el dolor es cambiar el modo de percibirlo.
El dolor es el resultado de un pensamiento equivocado.
El dolor resulta de un juicio que te has formado sobre algo.
Elimina el juicio y el dolor desaparecerá.
No juzgues, ni condenes, puesto que no sabes por qué ocurren las cosas, ni con qué fin.
Y recuerda esto: aquello que condenes, te condenará, y un día serás aquello que juzgas.
Cada uno de vosotros es quien hace sus propias normas...puedes hacer lo que quieras sin temor al castigo, sin embargo, puede resultarte útil ser consciente de las consecuencias. Las consecuencias no tienen nada que ver con los castigos, son simplemente resultados de la aplicación de la leyes naturales.
Toda la vida física funciona según las leyes naturales. Cuando recordéis estas leyes, y las apliquéis, lograréis dominar la vida a nivel físico...no considerarías ninguna situación de la vida como un problema...gozarías de toda la libertad, de toda la alegría, de toda la paz y toda la sabiduría, el conocimiento y la fuerza del Espíritu que eres.
Este es el objetivo de vuestra alma.
Las leyes del Universo son leyes que Yo he establecido...son leyes perfectas...
Empieza por quedarte en silencio. Silencia el mundo exterior, de modo que puedas ver el mundo interior. Esta visión interior es lo que buscas, pero no podrás acceder a ella mientras estés tan profundamente preocupado por tu realidad externa. Trata, pues, de mirar hacia adentro lo máximo que puedas.
Has estado mirando hacia fuera durante toda tu vida.
Toda vida surge de una decisión. No resulta apropiado interferir en tal decisión, ni cuestionarla. Y resulta particularmente inapropiado condenarla.
Lo que sí resulta apropiado es observarla, y hacer todo lo posible por ayudar a esa alma a buscar y realizar su más alta decisión. Estate atento a las decisiones de los demás, pero no seas crítico con ellas. Debes saber que sus decisiones son perfectas para ellos en este momento, pero estar dispuesto a ayudarles si llegara el momento en el que buscaran una decisión nueva y diferente, una decisión más alta.
Entra en comunión con las almas de los demás, y su propósito, su intención, resultarán claros para ti. Esto es lo que hizo Jesús con aquellos a los que curó, y con todos aquellos con los que compartió su vida...no realizó las curaciones al azar...
Deja que cada alma siga su camino.
Cada alma es un Maestro.
No juzgues el camino que recorre otra persona. No envidies su éxito, no compadezcas su fracaso, puesto que no sabes qué es éxito y qué fracaso en los cálculos del alma. Sé la luz en la oscuridad.
La manera de reducir el dolor es cambiar el modo de percibirlo.
El dolor es el resultado de un pensamiento equivocado.
El dolor resulta de un juicio que te has formado sobre algo.
Elimina el juicio y el dolor desaparecerá.
No juzgues, ni condenes, puesto que no sabes por qué ocurren las cosas, ni con qué fin.
Y recuerda esto: aquello que condenes, te condenará, y un día serás aquello que juzgas.
Cada uno de vosotros es quien hace sus propias normas...puedes hacer lo que quieras sin temor al castigo, sin embargo, puede resultarte útil ser consciente de las consecuencias. Las consecuencias no tienen nada que ver con los castigos, son simplemente resultados de la aplicación de la leyes naturales.
Toda la vida física funciona según las leyes naturales. Cuando recordéis estas leyes, y las apliquéis, lograréis dominar la vida a nivel físico...no considerarías ninguna situación de la vida como un problema...gozarías de toda la libertad, de toda la alegría, de toda la paz y toda la sabiduría, el conocimiento y la fuerza del Espíritu que eres.
Este es el objetivo de vuestra alma.
Las leyes del Universo son leyes que Yo he establecido...son leyes perfectas...
Empieza por quedarte en silencio. Silencia el mundo exterior, de modo que puedas ver el mundo interior. Esta visión interior es lo que buscas, pero no podrás acceder a ella mientras estés tan profundamente preocupado por tu realidad externa. Trata, pues, de mirar hacia adentro lo máximo que puedas.
Has estado mirando hacia fuera durante toda tu vida.
Toda vida surge de una decisión. No resulta apropiado interferir en tal decisión, ni cuestionarla. Y resulta particularmente inapropiado condenarla.
Lo que sí resulta apropiado es observarla, y hacer todo lo posible por ayudar a esa alma a buscar y realizar su más alta decisión. Estate atento a las decisiones de los demás, pero no seas crítico con ellas. Debes saber que sus decisiones son perfectas para ellos en este momento, pero estar dispuesto a ayudarles si llegara el momento en el que buscaran una decisión nueva y diferente, una decisión más alta.
Entra en comunión con las almas de los demás, y su propósito, su intención, resultarán claros para ti. Esto es lo que hizo Jesús con aquellos a los que curó, y con todos aquellos con los que compartió su vida...no realizó las curaciones al azar...
Deja que cada alma siga su camino.
jueves, 8 de marzo de 2018
Reflexiones sobre Conversaciones con Dios Libro I Parte 1
"Hablo a todo el mundo. Constantemente. La cuestión no es a quién hablo, sino quién me escucha.
Mi modo usual de comunicarme es por medio del sentimiento.
El sentimiento es el lenguaje del alma.
Si quieres saber hasta que punto algo es cierto para ti, presta atención a lo que sientes al respecto.
Los sentimientos son difíciles de descubrir, y aún más difíciles de reconocer. Sin embargo, en tus más profundos sentimientos, se oculta tu más alta verdad. El truco está en llegar a dichos sentimientos. Te mostraré cómo. Si tú quieres.
También me comunico con el pensamiento.
El pensamiento y los sentimientos no son lo mismo, aunque pueden darse al mismo tiempo.
También utilizo la experiencia, que es un magnífico vehículo de comunicación. Por último, las palabras.
El Pensamiento más Elevado es siempre aquel que encierra alegría.
Las Palabras más Claras son aquellas que encierran verdad.
El Sentimiento más Grandioso es el llamado amor.
Alegría, Verdad, Amor.
Todo el mundo es especial. No hay ninguna persona que sea más especial que otra.
Mirad cómo es el mundo. Evidentemente, en algo habéis fallado.
Escucha tus Sentimientos. Escucha tus Pensamientos más Elevados. Escucha a tu Experiencia. Éstas son fuentes autorizadas.
¿No puedo pedir nada que desee?
No tendréis lo que pedís, ni podéis tener nada que queráis. Y ello porque vuestra propia petición es una afirmación de vuestra
carencia, y al decir que queréis una cosa únicamente sirve para producir esa experiencia concreta -la carencia- en vuestra realidad.
Cuando dais gracias a Dios por adelantado por aquello que habéis decidido experimentar en vuestra realidad, estáis efectivamente reconociendo que eso está ahí.
La gratitud es la más poderosa afirmación dirigida a Dios.
Así pues agradeced.
La gratitud no puede utilizarse como una herramienta con la que manipular a Dios; un mecanismo con el que engañar al universo. No podéis mentiros a vosotros mismos.
Se trata de hacer una afirmación de gratitud por lo que ya es.
La función de Dios no es crear las circunstancias de vuestra vida.
Dios os ha creado a vosotros a imagen y semejanza suya. Vosotros habéis creado el resto, por medio del poder que Dios os ha dado. Dios os dio el libre albedrío para hacer con la vida lo que queráis.
En la naturaleza de las personas está amar, luego destruir y luego amar de nuevo aquello que más aprecian.
Todos los actos humanos están motivados, a su nivel más profundo, por una de estas dos emociones: el amor o el temor.
Así es como en el momento en que prometéis vuestro más elevado amor, abrís la puerta a vuestro mayor temor...la posibilidad de perder ese amor.
Fueron vuestros padres quienes os enseñaron que el amor está condicionado.
La idea de un Dios al que no haya que temer, que no va a juzgar, y que no tiene ningún motivo para castigar resulta demasiado magnífica.
Mientras negociáis y establecéis vuestras condiciones, una parte de vosotros sabe que eso no es realmente el amor. Aún así, parecéis incapaces de cambiar la manera de dispensarlo.
Debido a vuestros propios y equivocados pensamientos sobre el amor, sí que os condenáis realmente a no experimentarlo nunca en toda su pureza.
Habéis aprendido a vivir en el temor, porque eso es lo que os han enseñado.
La voz interior es la voz más fuerte con la que hablo. Es la voz que os dice si todo lo demás es verdadero o falso...Es la voz que te dice ahora mismo si las palabras que estás leyendo son palabras de amor o de temor".
Mi modo usual de comunicarme es por medio del sentimiento.
El sentimiento es el lenguaje del alma.
Si quieres saber hasta que punto algo es cierto para ti, presta atención a lo que sientes al respecto.
Los sentimientos son difíciles de descubrir, y aún más difíciles de reconocer. Sin embargo, en tus más profundos sentimientos, se oculta tu más alta verdad. El truco está en llegar a dichos sentimientos. Te mostraré cómo. Si tú quieres.
También me comunico con el pensamiento.
El pensamiento y los sentimientos no son lo mismo, aunque pueden darse al mismo tiempo.
También utilizo la experiencia, que es un magnífico vehículo de comunicación. Por último, las palabras.
El Pensamiento más Elevado es siempre aquel que encierra alegría.
Las Palabras más Claras son aquellas que encierran verdad.
El Sentimiento más Grandioso es el llamado amor.
Alegría, Verdad, Amor.
Todo el mundo es especial. No hay ninguna persona que sea más especial que otra.
Mirad cómo es el mundo. Evidentemente, en algo habéis fallado.
Escucha tus Sentimientos. Escucha tus Pensamientos más Elevados. Escucha a tu Experiencia. Éstas son fuentes autorizadas.
¿No puedo pedir nada que desee?
No tendréis lo que pedís, ni podéis tener nada que queráis. Y ello porque vuestra propia petición es una afirmación de vuestra
carencia, y al decir que queréis una cosa únicamente sirve para producir esa experiencia concreta -la carencia- en vuestra realidad.
Cuando dais gracias a Dios por adelantado por aquello que habéis decidido experimentar en vuestra realidad, estáis efectivamente reconociendo que eso está ahí.
La gratitud es la más poderosa afirmación dirigida a Dios.
Así pues agradeced.
La gratitud no puede utilizarse como una herramienta con la que manipular a Dios; un mecanismo con el que engañar al universo. No podéis mentiros a vosotros mismos.
Se trata de hacer una afirmación de gratitud por lo que ya es.
La función de Dios no es crear las circunstancias de vuestra vida.
Dios os ha creado a vosotros a imagen y semejanza suya. Vosotros habéis creado el resto, por medio del poder que Dios os ha dado. Dios os dio el libre albedrío para hacer con la vida lo que queráis.
En la naturaleza de las personas está amar, luego destruir y luego amar de nuevo aquello que más aprecian.
Todos los actos humanos están motivados, a su nivel más profundo, por una de estas dos emociones: el amor o el temor.
Así es como en el momento en que prometéis vuestro más elevado amor, abrís la puerta a vuestro mayor temor...la posibilidad de perder ese amor.
Fueron vuestros padres quienes os enseñaron que el amor está condicionado.
La idea de un Dios al que no haya que temer, que no va a juzgar, y que no tiene ningún motivo para castigar resulta demasiado magnífica.
Mientras negociáis y establecéis vuestras condiciones, una parte de vosotros sabe que eso no es realmente el amor. Aún así, parecéis incapaces de cambiar la manera de dispensarlo.
Debido a vuestros propios y equivocados pensamientos sobre el amor, sí que os condenáis realmente a no experimentarlo nunca en toda su pureza.
Habéis aprendido a vivir en el temor, porque eso es lo que os han enseñado.
La voz interior es la voz más fuerte con la que hablo. Es la voz que os dice si todo lo demás es verdadero o falso...Es la voz que te dice ahora mismo si las palabras que estás leyendo son palabras de amor o de temor".
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