sábado, 10 de marzo de 2018

Reflexiones sobre Conversaciones con Dios. Libro I Parte 3

"Alimentad a vuestros hambrientos.  Restituid la dignidad de vuestros pobres.  Dad una oportunidad a los menos afortunados.

La Primera Ley es que podéis ser, hacer y tener cualquier cosa que seáis capaces de imaginar.
La Segunda Ley es que atraéis a vosotros aquello que teméis.
La emoción es la fuerza que atrae.  Aquello que más temas es lo que experimentarás.  No existe la casualidad en el universo.
La emoción es energía en movimiento.  Cuando se mueve energía, se crea un efecto.  Si se mueve la energía suficiente, se crea materia.  La materia es energía condensada, comprimida.  Si se manipula la suficiente energía de una determinada manera, se obtiene materia.  Todos los Maestros entienden esta ley.  Este es el secreto de la vida.
El pensamiento es energía pura.  Cualquier pensamiento es creador.  La energía de vuestro pensamiento nunca muere.  Nunca.  Abandona vuestro ser y se dirige al universo, expandiéndose por siempre.  Un pensamiento es para siempre.
La energía atrae a la energía semejante, formando "grupos" de energía del mismo tipo...la materia se formará a partir de energía pura.  Sólo se puede formar de este modo.
Ahora entenderás mejor cómo la gente de mente semejante puede unir sus esfuerzos para crear una realidad favorable.
Cuando sociedades enteras piensan de una determinada manera, ocurre muy a menudo cosas asombrosas, no todas necesariamente deseables...
Las Leyes son muy sencillas.
1.  El pensamiento es creador.
2.  El temor atrae a la energía semejante.
3.  El amor es todo lo que hay.

Sed fieles a vuestras creencias, y mantened como ciertos vuestros valores...estos forman la estructura de vuestra vida, y perderlos equivaldría a deshacer el tejido que constituye vuestra experiencia.  No obstante, examinadlos uno por uno...No deshagáis la casa, pero observad cada uno de los ladrillos y reemplazad los que veáis que están rotos y no pueden soportar ya la estructura.
Si vuestros valores os sirven, mantenedlos.
La raíz de todos los problemas que experimentas en tu vida:  es que no te consideras a ti mismo suficientemente digno de que Dios te hable.
Te lo aseguro:  en este momento estoy haciendo un milagro;  pues no sólo estoy hablándote a ti, sino a cualquiera que haya comprado este libro y esté leyendo estas palabras.
En este momento estoy hablando a cada uno de ellos.  Sé quién es cada uno de ellos.  Sé quiénes encontrarán su camino a través de éstas palabras...

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