martes, 28 de febrero de 2017

El Cambio. Dr.Wayne Dyer Parte 5 de 13

UN CURSO DE MILAGROS. Clarificación de Términos página 90



                      3.  EL PERDÓN - LA FAZ DE CRISTO

1.  El perdón es el medio que nos lleva a Dios y que nos permite alcanzarle, mas es algo ajeno a Él.  Es imposible concebir que algo creado por Él pueda necesitar perdón.  El perdón, entonces, es una ilusión, pero debido a su propósito, que es el del Espíritu Santo, hay algo en ella que hace que sea diferente.  A diferencia de las demás ilusiones, nos aleja del error en vez de acercarnos a él.

2.  Al perdón podría considerársele una clase de ficción feliz;  una manera en la que los que no saben pueden salvar la brecha entre su percepción y la verdad.  No pueden pasar directamente de la percepción al conocimiento porque no creen que ésa sea su voluntad.  Esto hace que Dios parezca ser un enemigo en lugar de lo que realmente es.  Y es precisamente esta percepción demente la que hace que no estén dispuestos a simplemente ascender y retornar a Él en paz.

3.  Y de este modo, necesitan una ilusión de ayuda porque se encuentran desvalidos;  un Pensamiento de paz porque están en conflicto.  Dios sabe lo que Su Hijo necesita antes de que él se lo pida.  Dios no se ocupa en absoluto de la forma, pero al haber otorgado el contenido, Su Voluntad es que se comprenda.  Y eso basta.  Las formas se adaptan a las necesidades, pero el contenido es inmutable, tan eterno como su Creador.

4.  Antes de que el recuerdo de Dios pueda retornar es necesario ver la faz de Cristo.  La razón es obvia.  Para ver la faz de Cristo se requiere percepción.  El conocimiento no es algo que se pueda ver. Pero la faz de Cristo es el gran símbolo del perdón.  Es la salvación.  Es el símbolo del mundo real.  El que la ve, deja de ver el mundo.  Está tan cerca ya del umbral del Cielo como es posible estar mientras aún esté afuera.  Mas desde ahí, un paso más basta para entrar.  Es el paso final.  Y ése se lo dejamos a Dios.

5.  El perdón es un símbolo también, pero en cuanto que símbolo exclusivo de la Voluntad del Padre, no puede ser dividido.  Y así, la Unidad que refleja se convierte en Su Voluntad.  Es lo único que aún está en el mundo en parte, y que, al mismo tiempo es el puente que conduce al Cielo.

6.  La Voluntad de Dios es lo único que existe.  Lo único que podemos hacer es pasar de la nada al todo;  del infierno al cielo. ¿Es esto una jornada?  No, en verdad no lo es, pues la verdad no va a ninguna parte.  Pero las ilusiones cambian según el lugar o la época.  El paso final no es más que otro cambio.  Por ser una percepción, es en parte irreal.  Sin embargo, esa parte desaparecerá. Lo que entonces quedará será la paz eterna y la Voluntad de Dios.

7.  Ahora ya no hay deseos, pues los deseos cambian.  Incluso lo que una vez se deseó puede volverse indeseable.  Esto es así porque el ego jamás puede estar en paz.  Pero la Voluntad es constante, por ser el don de Dios.  Y lo que Él da es siempre como Él Mismo. 
Éste es el propósito de la faz de Cristo.  Es el regalo de Dios para la salvación de Su Hijo.  Contempla únicamente esto y habrás sido perdonado.

8.  ¡Cuán hermoso se vuelve el mundo en ese instante en el que ves la verdad acerca de ti mismo reflejada en él!  Ahora estás libre de pecado y contemplas tu impecabilidad.  Ahora eres santo y así lo percibes.  Y ahora la mente retorna a su Creador:  la unión de Padre e Hijo;  la Unidad de unidades que se encuentra detrás de toda unión, aunque más allá de todas ellas.  No se ve a Dios, sino que únicamente se le comprende.  No se ataca a Su Hijo, sino que se le reconoce.


UN CURSO DE MILAGROS. Lección 60



                                 LECCIÓN  60

                Éstas son las ideas para el repaso de hoy.


1.  (46)  Dios es el Amor en el que perdono.

Dios no perdona porque jamás ha condenado.  Los que están libres de culpa no pueden culpar, y aquellos que han aceptado su inocencia no ven nada que tengan que perdonar.  Con todo, el perdón es el medio por el cual reconoceré mi inocencia.  Es el reflejo del Amor de Dios en la tierra.  Y me llevará tan cerca del Cielo que el Amor de Dios podrá tenderme la mano y elevarme hasta Él.

2.  (47)  Dios es la fortaleza en la que confío.

No es con mi propia fortaleza con la que perdono.  Es con la fortaleza de Dios en mí, la cual recuerdo al perdonar.  A medida que comienzo a ver, reconozco Su reflejo en la tierra.  Perdono todas las cosas porque siento Su fortaleza avivarse en mí.  Y empiezo a recordar el Amor que dicidí olvidar, pero que nunca se olvidó de mí.

3.  (48)  No hay nada que temer.

¡Cuán seguro me parecerá el mundo cuando lo pueda ver!  No se parecerá en nada a lo que ahora me imagino ver.  Todo el mundo y todo cuanto vea se inclinará ante mí para bendecirme. Reconoceré en todos a mi Amigo más querido.  ¿Qué puedo temer en un mundo al que he perdonado y que a su vez me ha perdonado a mí?

4.  (49)  La Voz de Dios me habla durante todo el día.

No hay un solo momento en el que la Voz de Dios deje de apelar a mi perdón para salvarme.  No hay un solo momento en el que Su Voz deje de dirigir mis pensamientos, guiar mis actos y conducir mis pasos.  Me dirijo firmemente hacia la verdad.  No hay ningún otro lugar adonde pueda ir porque la Voz de Dios es la única voz y el único guía que se le dio a Su Hijo.

5.  (50)  El Amor de Dios es mi sustento.

Cuando escucho la Voz de Dios, Su Amor me sustenta.  Cuando abro los ojos, Su Amor alumbra al mundo para que lo pueda ver.  Cuando perdono, Su Amor me recuerda que Su Hijo es impecable. Y cuando contemplo al mundo con la visión que Él me dio, recuerdo que yo soy Su Hijo.

lunes, 27 de febrero de 2017

UN CURSO DE MILAGROS. Clarificación de Términos.página 87



                                  2.  EL EGO - EL MILAGRO

1.  Las ilusiones no perdurarán.  Su final es indudable y eso es lo único que es seguro en su mundo.  Por eso es por lo que es el mundo del ego.  ¿Qué es el ego?  El ego no es más que un sueño de lo que en realidad eres.  Un pensamiento de que estás separado de tu Creador y un deseo de ser lo que Él no creó.  El ego es un producto de la locura, no de la realidad.  Es tan sólo un nombre para lo innombrable.  Un símbolo de lo imposible;  una elección de opciones que no existen.  Le damos un nombre sólo para que nos ayude a entender que no es más que un pensamiento ancestral según el cual aquello que se ha inventado es inmortal.  Mas ¿qué podría proceder de ello, excepto un sueño que, al igual que todos los demás sueños, tan sólo puede terminar en la muerte?

2.  ¿Qué es el ego?  El ego no es nada, pero se manifiesta de tal forma que parece ser algo.  En un mundo de formas no se puede negar al ego, pues sólo él parece real.  Mas ¿podría el Hijo de Dios tal como su Padre lo creó morar en una forma o en un mundo de formas?  Si alguien te pide que definas al ego y expliques cómo se originó, es porque cree que el ego es real e intenta, por definición, asegurarse de que su naturaleza ilusiva quede oculta tras las palabras que parecen otorgarle realidad.

3.  Ninguna definición que se haya hecho de una mentira puede hacer que ésta sea verdad.  Ni tampoco puede haber una verdad que las mentiras puedan realmente ocultar. La irrealidad del ego no se niega con palabras, ni su significado se vuelve claro por el hecho de que su naturaleza parezca tener una forma.  ¿Quién puede definir lo indefinible?  Sin embargo, incluso para esto hay una respuesta.

4.  No podemos formular realmente una definición de lo que es el ego, pero sí podemos decir lo que no es.  Y esto lo podemos ver con perfecta claridad.  Basándonos en eso podemos deducir lo que es. Observa su opuesto y verás la única respuesta que tiene sentido.

5.  A lo opuesto al ego, desde cualquier punto de vista--origen, efectos y consecuencias--le llamamos milagro.  En él encontramos todo lo que no tiene que ver con el ego en este mundo.  El milagro es lo opuesto al ego, y sólo en él podemos observar lo que era el ego, pues en él vemos lo que éste aparentemente hacía;  y la causa y sus efectos no pueden sino seguir siendo una misma cosa.

6.  Donde antes había obscuridad, ahora vemos luz.  ¿Qué es el ego?  Lo que antes era la obscuridad.  ¿Dónde está el ego?  Donde antes estaba la obscuridad.  ¿Qué es ahora y dónde puede encontrársele?  No es nada y no se le puede encontrar en ninguna parte.  Ahora la luz ha llegado, y su opuesto se ha ido sin dejar ni rastro.  Donde antes había maldad, ahora hay santidad.  ¿Qué es el ego?  Lo que antes era la maldad.  ¿Dónde está el ego? En una pesadilla que sólo parecía ser real mientras la estabas soñando. Donde antes había crucifixión ahora está el Hijo de Dios.  ¿Qué es el ego?  ¿Quién tiene necesidad de preguntar?  ¿Dónde está el ego? ¿Quién necesita ir en busca de ilusiones ahora que los sueños han desaparecido?

7.  ¿Qué es un milagro?  Un milagro es un sueño también.  Pero si observas todos los aspectos de ese sueño, jamás volverás a dudar. Observa el bondadoso mundo que se extiende ante ti mientras caminas envuelto en mansedumbre.  Observa a los ayudantes que encuentras a lo largo del camino que recorres, felices ante la certeza del Cielo y la garantía de paz.  Y observa también, por un instante, lo que por fin dejaste atrás y finalmente pasaste de largo.

8.  Esto es lo que era el ego:  el odio cruel, la necesidad de venganza y los gritos de dolor, el miedo a la muerte y el deseo de matar, la ilusión de no tener hermanos, y el yo que parecía estar solo en el universo.  El milagro corrige este terrible error con respecto a ti mismo con la misma dulzura con la que una madre amorosa adormece con su canto a su criatura.  ¿No preferirías escuchar un canto así?  ¿No contestaría ese canto todo lo que pensabas preguntar, haciendo incluso que la pregunta dejase de tener sentido?

9.  Tus preguntas no tienen respuesta, ya que han sido planteadas para acallar la Voz de Dios, la Cual nos hace a todos una sola pregunta:  "¿Estás listo ya para ayudarme a salvar el mundo?" Pregunta esto en vez de preguntar qué es el ego, y verás un súbito resplandor envolver al mundo que el ego fabricó.  Ahora no se le niega a nadie ningún milagro.  El mundo se ha salvado de todo lo que tú pensabas que era.  Y lo que es, ha sido siempre absolutamente puro y jamás ha sido condenado.

10.  El milagro perdona;  el ego condena.  No se necesita ninguna otra definición para ninguno de ellos excepto ésta.  Mas ¿qué definición podría ser más cierta, o estar más a tono con lo que es la salvación?  Con esto el problema y la respuesta se llevan uno al lado del otro, y al estar finalmente juntos, la elección es obvia. ¿Quién elegiría el infierno de reconocer que eso es lo que está eligiendo?  ¿Y quién no seguiría adelante un poco más, cuando le ha sido dado comprender que el camino es corto y que el Cielo es su meta?

El Cambio. Dr.Wayne Dyer. Parte 4 de 13

UN CURSO DE MILAGROS. Texto página 66



                                III.  Amor sin conflicto


1.  Es difícil entender lo que realmente quiere decir "El Reino de los Cielos está dentro de tí".  Ello se debe a que no es comprensible para el ego, que lo interpreta como si algo que está afuera estuviese adentro, lo cual no tiene sentido.  La palabra "adentro" es innecesaria.  Tú eres el Reino de los Cielos. ¿Qué otra cosa sino a ti creó el Creador?, y ¿que otra cosa sino tú es Su Reino?  Éste es el mensaje de la Expiación, mensaje que, en su totalidad, transciende la suma de sus partes.  Tú también tienes un Reino que tu espíritu creó.  Éste no ha dejado de crear como consecuencia de las ilusiones del ego.  Tus creaciones no son huérfanas, de la misma manera en que tú tampoco lo eres.  Tu ego y tu espíritu nunca serán co-creadores, pero tu espíritu y tu Creador lo serán siempre.  Ten por seguro que tus creaciones están tan a salvo como tú.

   El Reino está perfectamente unido y perfectamente

   protegido, y el ego no prevalecerá contra él.  Amén.

2.  Esto se ha escrito en forma de oración porque así puede serte más útil en momentos de tentación.  Es una declaración de independencia.  La encontrarás muy provechosa si la entiendes cabalmente.  El que necesites mi ayuda se debe a que has negado a tu propio Guía, y, por consiguiente, necesitas ser guiado.  Mi papel consiste en separar lo falso de lo verdadero, para que la verdad pueda traspasar las barreras que el ego ha erigido y así brillar en tu mente.  El ego no puede imperar en contra de nuestra fuerza conjunta.

3.  Es seguro que a estas alturas resulta evidente por qué el ego considera que el espíritu es su "enemigo".  El ego surgió como resultado de la separación, y la continuidad de su existencia depende de que tú sigas creyendo en la separación.  El ego tiene que ofrecerte algún tipo de recompensa para que sigas abrigando esta creencia.  Lo único que puede ofrecerte es una sensación de existencia temporal que se origina con su propio comienzo y termina con su propio final.  Te dice que esa vida es tu existencia porque es la suya propia.  Frente a esta sensación de existencia temporal, el espíritu te ofrece el conocimiento de la permanencia y de la inmutabilidad del estado de ser.  Nadie que haya experimentado la revelación de esto puede volver a creer completamente en el ego otra vez.  ¿Cómo iba a poder imperar su miserable oferta por encima del glorioso regalo que Dios te hace?

4.  Tú que te identificas con el ego no puedes creer que Dios te ame.  No amas lo que hiciste y lo que hiciste no te ama a ti.  El ego, que fue engendrado como resultado de tú haber negado al Padre, no le guarda lealtad a su hacedor.  No puedes ni imaginarte la relación real que existe entre Dios y Sus creaciones debido al odio que le tienes al ser que fabricaste.  Proyectas sobre el ego tu decisión de estar separado, y esto entra en conflicto con el amor que, por ser su hacedor, sientes por él.  No hay amor en este mundo que esté exento de esta ambivalencia, y puesto que ningún ego ha experimentado amor sin ambivalencia, el amor es un concepto que está más allá de su entendimiento.  El amor aflorará de inmediato en cualquier mente que de verdad lo desee, pero tiene que desearlo de verdad.  Esto quiere decir desearlo sin ninguna ambivalencia, y esta forma de desear está completamente desprovista de la "compulsión de obtener" del ego.

5.  Existe una clase de experiencia tan diferente de todo lo que el ego pudiera ofrecerte que nunca más querrás volver a encubrirla u ocultarla.  Es necesario repetir que tu creencia en la obscuridad y en la ocultación es la razón de que la luz no pueda pasar.  La Biblia hace referencia frecuentemente a los inconmensurables dones que te aguardan, pero que tienes que pedir.  Ésta no es una condición como las que el ego establece, sino que es la gloriosa condición de lo que tú eres.

6.  Ninguna fuerza excepto tu propia voluntad es lo suficientemente fuerte o digna como para poder guiarte.  En esto eres tan libre como Dios, y así será eternamente.  Pidámosle al Padre en mi nombre que te mantenga consciente de Su Amor por ti y del tuyo por Él.  Él nunca ha dejado de responder a este ruego, pues lo único que éste pide es lo que Su Voluntad ya ha dispuesto. Quienes piden sinceramente siempre reciben respuesta.  No debes anteponer otros dioses a Él porque no hay otros dioses.

7.  Nunca se te ha ocurrido realmente renunciar a todas las ideas que jamás hayas tenido que se oponen al conocimiento. Conservas miles de retazos de temor que le impiden la entrada al Santísimo.   La luz no puede filtrarse a través de los muros que levantas para obstruir su paso, y nunca estará dispuesta a destruir lo que tú has hecho.  Nadie puede ver a través de un muro, pero yo puedo transponerlo.  Mantente alerta contra los retazos de miedo que aún conservas en tu mente, o, de lo contrario, no podrás pedirme que lo transponga.  Sólo puedo ayudarte tal como nuestro Padre nos creó. Te amaré, te honraré y respetaré absolutamente lo que has hecho, pero no lo apoyaré a menos que sea verdad.  Nunca te abandonaré tal como Dios tampoco te abandonará, pero tengo que esperar mientras tú continúes eligiendo abandonarte a ti mismo.  Debido a que espero con amor y no con impaciencia, es indudable que me pedirás con sinceridad que lo transponga.  Vendré en respuesta a toda llamada inequívoca.

8.  Examina detenidamente qué es lo que estás realmente pidiendo. Sé muy honesto contigo mismo al respecto, pues no debemos ocultarnos nada el uno al otro.  Si realmente tratas de hacer esto, habrás dado el primer paso en el proceso de preparar a tu mente a fin de que el Santísimo pueda entrar en ella.  Nos prepararemos para ello juntos, pues una vez que Él haya llegado, estarás listo para ayudarme a preparar otras mentes a que estén listas para Él.  ¿Hasta cuándo vas a seguir negándole Su Reino?

9.  En tu propia mente, aunque negada por el ego, se encuentra la declaración que te hará libre:  Dios te ha dado todo.  Este simple hecho significa que el ego no existe, y esto le atemoriza mortalmente.  En el lenguaje del ego, "tener" y "ser" significan dos cosas distintas, si bien para el Espíritu Santo son exactamente lo mismo.  El Espíritu Santo sabe que lo "tienes" todo y que lo "eres" todo.  Cualquier distinción al respecto es significativa solamente cuando la idea de "obtener", que implica carencia, ha sido previamente aceptada.  Por eso es por lo que no hacemos ninguna distinción entre tener el Reino de Dios y ser el Reino de Dios.

10.  Al sereno ser del Reino de Dios, del que eres perfectamente consciente cuando estás en tu sano juicio, se le expulsa sin miramientos de aquella parte de la mente que el ego rige.  El ego está desesperado porque se enfrenta a un contrincante literalmente invencible, tanto si estás dormido como si estás despierto.  Observa cuánta vigilancia has estado dispuesto a ejercer para proteger a tu ego, y cuán poca para proteger a tu mente recta.  ¿Quién, sino un loco, se empeñaría en creer lo que no es cierto, y en defender después esa creencia a expensas de la verdad?

UN CURSO DE MILAGROS. Lección 59



                                        LECCIÓN  59

                        Éstas son las ideas a repasar hoy:


1.  (41)  Dios va conmigo dondequiera que yo voy.

¿Cómo puedo estar solo cuando Dios está siempre conmigo? ¿Cómo puedo dudar o sentirme inseguro cuando en Él mora la perfecta certeza?  ¿Cómo puede haber algo que me pueda perturbar cuando Él mora en mí en paz absoluta?  ¿Cómo puedo sufrir cuando el amor y la dicha me rodean por mediación Suya?  No he de abrigar ninguna ilusión con respecto a mí mismo.  Soy perfecto porque Dios va conmigo dondequiera que yo voy.

2.  (42)  Dios es mi fortaleza.  La visión es Su regalo.

Hoy no recurriré a mis propios ojos para ver.  Quiero estar dispuesto a dejar de lado la lamentable ilusión de que puedo ver, e intercambiarla por la visión que Dios me da.  La visión de Cristo es Su regalo y Él me lo ha dado.  Hoy me valdré de este regalo de tal forma que este día me ayude a comprender la eternidad.

3.  (43)  Dios es mi Fuente.  No puedo ver separado de Él.

Puedo ver lo que Dios quiere que vea.  No puedo ver nada más. Más allá de Su Voluntad sólo hay ilusiones.  Son éstas las que elijo cuando pienso que puedo ver separado de Él.  Son éstas las que elijo cuando trato de ver con los ojos del cuerpo.  No obstante, se me ha dado la visión de Cristo para reemplazarlos.  A través de esta visión es como elijo ver.

4.  (44)  Dios es la luz en la que veo.

No puedo ver en la obscuridad.  Dios es la única luz.  Por lo tanto, si he de ver, tiene que ser por medio de Él.  He tratado de definir lo que es ver y me he equivocado.  Ahora se me concede poder entender que Dios es la luz en la que veo.  Le daré la bienvenida a la visión y al mundo feliz que me mostrará.

5.  (45)  Dios es la Mente con la que pienso.

No tengo pensamientos que no comparta con Dios.  No tengo pensamientos aparte de los Suyos porque no tengo otra mente que la Suya.  Puesto que soy parte de Su Mente mis pensamientos son Suyos, y Sus Pensamientos son míos.

domingo, 26 de febrero de 2017

UN CURSO DE MILAGROS. Clarificación de Términos página 85



                              1.  MENTE - ESPÍRITU

1.  El término mente se utiliza para representar el principio activo del espíritu, el cual le suministra a éste su energía creativa.  Cuando el término va con mayúscula, se refiere a Dios o a Cristo (es decir, a la Mente de Dios o a la Mente de Cristo).  El espíritu es el Pensamiento de Dios que Él creó semejante a Sí Mismo.  El espíritu unificado es el único Hijo de Dios, o Cristo.

2.  En este mundo, puesto que la mente está dividida, los Hijos de Dios parecen estar separados.  Sus mentes, asimismo, no parecen estar unidas.  En ese estado ilusorio, el concepto de una "mente individual" parece tener sentido.  En el curso, por lo tanto, se describe a la mente como si consistiera de dos partes:  el espíritu y el ego.

3.  Es espíritu es la parte que aún se mantiene en contacto con Dios a través del Espíritu Santo, Quien, aunque mora en esa parte, también ve la otra.  No se usa el término "alma" excepto en citas directas de la Biblia, por ser un término sumamente polémico.  En cualquier caso, sería un equivalente de "espíritu", entendiéndose que, al formar parte del ámbito de Dios, es eterna y nunca nació.

4.  La otra parte de la mente es completamente ilusoria y sólo teje ilusiones.  El espíritu conserva su potencial creativo, pero su Voluntad, que es la de Dios, parecerá estar cautiva mientras la mente no esté unificada.  La creación continúa imperturbable porque ésa es la Voluntad de Dios.  Dicha Voluntad está siempre unificada, y, por lo tanto, no tiene significado en este mundo.  No tiene grados ni opuestos.

5.  La mente puede gozar de rectitud o estar errada, dependiendo de la voz que escuche.  La mentalidad recta escucha al Espíritu Santo, perdona al mundo, y en su lugar ve el mundo real a través de la visión de Cristo.  Ésta es la visión final, la última percepción, la condición en la que Dios Mismo da el paso final.  Ahí, al tiempo y a lo ilusorio les llega su fin.

6.  La mentalidad errada escucha al ego y teje ilusiones;  percibe el pecado, justifica la ira, y considera que la culpabilidad, la enfermedad y la muerte son reales.  Tanto este mundo como el mundo real son ilusorios, pues la mentalidad recta simplemente pasa por alto--o perdona--lo que nunca ocurrió.  Por lo tanto, la mentalidad recta no es la Mentalidad-Uno de la Mente de Cristo, Cuya Voluntad es una con la de Dios.

7.  La única libertad que aún nos queda en este mundo es la libertad de elegir, y la elección es siempre entre dos alternativas o dos voces.  La Voluntad no está involucrada en la percepción a ningún nivel, y no tiene nada que ver con el proceso de elegir.  La conciencia es el mecanismo receptor, el cual recibe mensajes tanto del plano superior como del inferior, del Espíritu Santo o del ego. La conciencia tiene niveles y puede cambiar drásticamente de uno a otro, pero no puede transcender el dominio de lo perceptual.  En su nivel más elevado, se vuelve consciente del mundo real, y puede ser entrenada para hacer eso cada vez con mayor frecuencia.  Sin embargo, el hecho mismo de que tenga niveles y de que pueda ser entrenada demuestra que no puede alcanzar el conocimiento. 

El Cambio. Dr. Wayne Dyer. Parte 3 de 13

UN CURSO DE MILAGROS. Texto página 62



                          II.  El ego y la falsa autonomía


1.  Es razonable preguntarse cómo pudo la mente haber inventado al ego.  De hecho, ésa es la mejor pregunta que puedes hacerte.  Sin embargo, no tiene objeto dar una respuesta en función del pasado porque el pasado no importa, y la historia no existiría si los mismos errores no siguiesen repitiéndose en el presente.  El pensamiento abstracto es pertinente al conocimiento porque el conocimiento es algo completamente impersonal, y para entenderlo no se necesita ningún ejemplo.  La percepción, por otra parte, es siempre específica y, por lo tanto, concreta.

2.  Todo el mundo inventa un ego o un yo para sí mismo, el cual está sujeto a enormes variaciones debido a su inestabilidad. También inventa un ego para cada persona a la que percibe, el cual es igualmente variable.  Su interacción es un proceso que los altera a ambos porque no fueron creados por el Inalterable o mediante Él.
Es importante darse cuenta de que esta alteración ocurre con igual facilidad tanto si la interacción tiene lugar en la mente como si entraña proximidad física.  Pensar acerca de otro ego es tan eficaz en el proceso de cambiar la percepción relativa como lo es la interacción física.  No puede haber mejor ejemplo que éste de que el ego es solamente una idea y no un hecho.

3.  Tu propio estado mental es un buen ejemplo de cómo fue inventado el ego.  Cuando repudiaste el conocimiento fue como si jamás lo hubieses tenido.  Esto es tan evidente que basta con que lo reconozcas para constatar que eso es lo que en realidad ocurre.  Y si eso ocurre en el presente, ¿por qué habría de sorprenderte que hubiese ocurrido en el pasado?  Asombrarnos ante lo inusual es una reacción comprensible, pero asombrarnos ante algo que ocurre con tanta frecuencia no lo es en absoluto.  No olvides, no obstante, que la mente no tiene por qué operar así, aunque así es como opera ahora.

4.  Piensa en el amor que los animales sienten por sus crías y en la necesidad que sienten de protegerlas.  Eso se debe a que las consideran parte de sí mismos.  Nadie repudia lo que considera parte de sí mismo.  La manera en que reaccionas ante tu ego es similar a como Dios reacciona ante Sus creaciones con amor, con protección y con caridad.  Tus reacciones ante el yo que inventaste no son sorprendentes.  De hecho, son muy similares a la forma en que algún día reaccionarás ante tus creaciones reales, las cuales son tan eternas como tú.  No es cuestión, por lo tanto, de cómo reaccionas ante el ego, sino de lo que crees ser.  Creer es una función del ego, y mientras tu origen siga sujeto a interpretaciones lo seguirás viendo desde el punto de vista del ego.  Cuando el aprendizaje deje de ser necesario, simplemente conocerás a Dios. La creencia de que hay otra forma de percibir es la idea más sublime de que es capaz el pensamiento del ego.  Ello se debe a que dicha idea reconoce, aunque sea mínimamente, que el ego no es el Ser.

5.  Socavar el sistema de pensamiento del ego no puede sino percibirse como un proceso doloroso, aunque no hay nada que esté más lejos de la verdad.  Los bebés gritan de rabia cuando se les quita un cuchillo o unas tijeras, a pesar de que, si no se hiciese, podrían lastimarse.  En este sentido todavía eres un bebé.  No tienes una idea clara de lo que es el verdadero instinto de conservación, y probablemente decidirás que necesitas precisamente lo que más daño te haría.  Sin embargo, tanto si lo reconoces ahora como si no, has acordado cooperar en el empeño por llegar a ser inofensivo y servicial, atributos éstos que son necesariamente inseparables. Incluso las actitudes que tienes a ese respecto son necesariamente conflictivas, puesto que todas las actitudes están basadas en el ego. Esto, sin embargo, no perdurará. Ten paciencia mientras tanto, y recuerda que el desenlace es tan seguro como Dios.

6.  Sólo aquellos que tienen una sensación real y duradera de abundancia pueden ser verdaderamente caritativos.  Esto resulta obvio cuando consideras lo que realmente quiere decir ser caritativo.  Para el ego dar cualquier cosa significa tener que privarse de ella.  Cuando asocias el acto de dar con el sacrificio, das solamente porque crees que alguna forma vas a obtener algo mejor, y puedes, por lo tanto, prescindir de la cosa que das. "Dar para obtener" es una ley ineludible del ego, que siempre se evalúa a sí mismo en función de otros egos.  Por lo tanto, está siempre obsesionado con la idea de la escasez, que es la creencia que le dio origen.  Su percepción de otros egos como entes reales no es más que un intento de convencerse a sí mismo de que él es real.  El "amor propio", desde el punto de vista del ego, no significa otra cosa que el ego se ha engañado a sí mismo creyendo que es real, y. por lo tanto, está temporalmente menos inclinado a saquear. Ese "amor propio" es siempre vulnerable a la tensión, término éste que se refiere a cualquier cosa que él perciba como una amenaza a su existencia.

7.  El ego vive literalmente a base de comparaciones.  La igualdad es algo que está más allá de lo que puede entender y, por lo tanto, le es imposible ser caritativo.  Lo que el ego da nunca emana de una sensación de abundancia porque él fue engendrado precisamente como un substituto de ésta.  Por eso es por lo que el concepto de "obtener" surgió en su sistema de pensamiento. Los apetitos son mecanismos para "obtener" que representan la necesidad del ego de ratificarse a sí mismo.  Esto es cierto tanto en el caso de los apetitos corporales como en el de las llamadas "necesidades más elevadas del ego".  El origen de los apetitos corporales no es físico.  El ego considera al cuerpo como su hogar, y trata de satisfacerse a sí mismo a través de él. Pero la idea de que eso es posible es una decisión de la mente, que está completamente confundida acerca de lo que realmente es posible.

8.  El ego cree que tiene que valerse por sí mismo para todo, lo cual no es más que otra forma de describir cómo cree que él mismo se originó.  Es éste  un estado de tanto temor que lo único que puede hacer es dirigirse a otros egos y tratar de unirse a ellos en un débil intento de identificarse con ellos, o atacarlos en una demostración--igualmente débil--de fuerza.  No es libre, no obstante, de poner en tela de juicio la premisa que da lugar a todo eso, pues esa premisa es su base.  El ego es la creencia de la mente según la cual tiene que valerse completamente por sí misma.  Los incesantes esfuerzos del ego por ganar el reconocimiento del espíritu y establecer así su propia existencia, son inútiles.  El espíritu en su conocimiento no es consciente del ego.  No lo ataca;  simplemente no lo puede concebir en absoluto.  Aunque el ego tampoco se percata del espíritu, se percibe a sí mismo rechazado por algo más grande que él.  Por eso es por lo que el amor propio, tal como el ego lo concibe, no puede menos que ser ilusorio.  Las creaciones de Dios no crean mitos, si bien el esfuerzo creativo se puede trocar en mitología.  Esto puede suceder, sin embargo, sólo bajo una condición:  lo que fabrica deja de ser creativo.   Los mitos pertenecen exclusivamente al ámbito de la percepción, y las formas que adoptan son tan ambiguas y su naturaleza está tan marcada por la dicotomía entre el bien y el mal, que ni siquiera el más benévolo de ellos está exento de connotaciones aterradoras.

9.  Los mitos y la magia están íntimamente relacionados, ya que los mitos generalmente tienen que ver con el origen del ego, y la magia, con los poderes que el ego se atribuye a sí mismo.  Los sistemas mitológicos incluyen, por lo general, alguna descripción de "la creación", y la conectan con su forma particular de magia. 
La llamada "lucha de supervivencia" no es más que la lucha del ego por prolongar su propia existencia, así como la interpretación que ha hecho con respecto a su comienzo.  Este comienzo casi siempre se asocia con el nacimiento físico, ya que resulta difícil sostener que el ego existía antes de ese momento.   Los más "religiosos" de los mitos basados en el ego, puede que postulen que el alma será castigada por este lapso.  La salvación, no obstante, no es aplicable al espíritu, pues éste no está en peligro y, por lo tanto, no tiene que ser rescatado.

19.  La salvación no es otra cosa que "mentalidad recta", que aunque no es la Mentalidad-Uno del Espíritu Santo, se debe alcanzar antes de que la Mentalidad-Uno pueda ser reinstaurada. 
La mentalidad recta conduce automáticamente al siguiente paso, ya que la percepción correcta está completamente exenta de cualquier forma de ataque, y, por lo tanto, la mentalidad errada desaparece. El ego no puede sobrevivir sin hacer juicios, y, por consiguiente, se le abandona.  La mente tiene entonces una sola dirección por la que avanzar.  La dirección que sigue es siempre automática, pues no puede sino acatar los dictados del sistema de pensamiento al que se adhiere.

11.  No se puede hacer demasiado hincapié en el hecho de que corregir la percepción es simplemente un expediente temporal. Dicha corrección es necesaria únicamente porque la percepción falsa es un obstáculo para el conocimiento, mientras que la percepción fidedigna es un trampolín hacia él.  El valor de la percepción correcta reside en la conclusión inevitable de que toda percepción es innecesaria.  Esto elimina el obstáculo por completo. Te preguntarás cómo puede ser posible esto mientras parezca que vives en este mundo.  Ésa es una pregunta razonable.  No obstante, tienes que asegurarte de que realmente la entiendes.  ¿Quién es el "tú" que vive en este mundo?  El espíritu es inmortal, y la inmortalidad es un estado permanente.  El espíritu es tan verdadero ahora como siempre lo fue y lo será siempre, ya que no entraña cambios de ninguna clase.  No es un continuo, ni se puede entender tampoco comparándolo con un opuesto.  El conocimiento nunca admite comparaciones.  En eso estriba su diferencia principal con respecto a cualquier otra cosa que la mente pueda comprender.

UN CURSO DE MILAGROS. Lección 57



                                         LECCIÓN  57

                         Repasemos hoy las siguientes ideas:


1.  (31)  No soy víctima del mundo que veo.

¿Cómo puedo ser la víctima de un mundo que podría quedar completamente des-hecho si así lo eligiese?  Mis cadenas están sueltas.  Puedo desprenderme de ellas sólo con desearlo.  La puerta de la prisión está abierta.  Puedo marcharme en cualquier momento sólo con echar a andar.  Nada me retiene en este mundo.  Sólo mi deseo de permanecer aquí me mantiene prisionero.  Quiero renunciar a mis desquiciados deseos y caminar por fin hacia la luz del sol.

2.  (32)  He inventado el mundo que veo.

Yo mismo erigí la prisión en la que creo encontrarme.  Basta con que reconozca esto y quedo libre.  Me he engañado a mí mismo al creer que era posible aprisionar al Hijo de Dios. He estado terriblemente equivocado al creer esto, y ya no lo quiero seguir creyendo.  El Hijo de Dios no puede sino ser libre eternamente.  Es tal como Dios lo creó y no lo que yo he querido hacer de él.  El Hijo de Dios se encuentra donde Dios quiere que esté y no donde yo quise mantenerlo prisionero.

3.  (33)  Hay otra manera de ver el mundo.

Dado que el propósito del mundo no es el que yo le he asignado, tiene que haber otra manera de verlo.  Veo todo al revés y mis pensamientos son lo opuesto a la verdad.  Veo el mundo como una prisión para el Hijo de Dios.  Debe ser, pues, que el mundo es realmente un lugar donde él puede ser liberado.  Quiero contemplar el mundo tal como es y verlo como un lugar donde el Hijo de Dios encuentra su libertad.

4.  (34)  Podría ver paz en lugar de esto.

Cuando vea el mundo como un lugar de libertad, me daré cuenta de que refleja las leyes de Dios en lugar de las reglas que yo inventé para que él obedeciera.  Comprenderé que es la paz, no la guerra, lo que mora en él.  Y percibiré asimismo que la paz mora también en los corazones de todos los que comparten este lugar conmigo.

5.  (35)  Mi mente es parte de la de Dios.  Soy muy santo.

A medida que comparto la paz del mundo con mis hermanos empiezo a comprender que esa paz brota de los más profundo de mí mismo.  El mundo que contemplo ha quedado iluminado con la luz de mi perdón y refleja dicho perdón de nuevo sobre mí. En esta luz empiezo a ver lo que mis ilusiones acerca de mí mismo ocultaban.   Empiezo a comprender la santidad de toda cosa viviente, incluyéndome a mí mismo, y su unidad conmigo.

sábado, 25 de febrero de 2017

UN CURSO DE MILAGROS. Clarificación de Términos.página 83



                                          INTRODUCCIÓN

1.  Éste no es un curso de especulación filosófica, ni está interesado en una terminología precisa.  Se orienta únicamente hacia la Expiación o corrección de la percepción.  El medio de la Expiación es el perdón.  La estructura de la "conciencia individual" es esencialmente irrelevante, puesto que es un concepto que representa el "error original" o "pecado original".  Estudiar el error en sí no conduce a la corrección, si es que en efecto quieres tener éxito en poder pasarlo por alto.  Y es precisamente este proceso de pasar por alto lo que el curso se propone enseñar.

2.  Todos los términos son potencialmente polémicos, y quienes buscan controversia la encontrarán.  Deben estar dispuestos, no obstante, a ignorar la controversia, reconociendo que es una defensa contra la verdad que se manifiesta en forma de maniobras dilatorias.  Los argumentos teológicos como tales son necesariamente polémicos, ya que dependen de creencias, y, por lo tanto, pueden ser aceptados o rechazados. Una teología universal es imposible, mientras que una experiencia universal no sólo es posible sino necesaria.  Alcanzar esa experiencia es lo que el curso se propone.  Sólo cuando ésta se alcanza es posible la consistencia porque sólo entonces se acaba la incertidumbre.

3.  Este curso opera dentro del marco de referencia del ego, pues ahí es donde se necesita.  No se ocupa de lo que está más allá de todo error, ya que está planeado únicamente para fijar el rumbo en dirección a ello.  Por lo tanto, se vale de palabras, las cuales son simbólicas y no pueden expresar lo que se encuentra más allá de todo símbolo.  El ego es el único que pregunta, puesto que es el único que duda.  El curso simplemente ofrece otra respuesta, una vez que se ha planteado una pregunta.  Dicha respuesta, no obstante, no recurre a la inventiva o al ingenio.  Ésos son atributos del ego.  El curso es simple.  Tiene una sola función y una sola meta.  Sólo en eso es totalmente consistente, pues sólo eso puede ser consistente.

4.  El ego exigirá muchas respuestas que este curso no provee.  El curso no reconoce como preguntas aquellas que sólo tienen la apariencia de preguntas, pero que son imposibles de contestar.  El ego puede preguntar:  "¿Cómo sucedió lo imposible?", "¿A qué le ocurrió lo imposible?", y lo puede preguntar de muchas maneras. Mas no hay una respuesta para ello;  sólo una experiencia.  Busca sólo ésta y no permitas que la teología te retrase.

5.  Notarás que el énfasis que el curso pone en las cuestiones estructurales es muy breve y sólo tiene lugar al principio.  Dicho énfasis desaparece muy pronto para dar paso a la enseñanza, a continuación se ofrecen unas cuantas para algunos de los términos utilizados.

El Cambio. Dr. Wayne Dyer. Parte 2 de 13

UN CURSO DE MILAGROS. Texto página 58



               I.  La enseñanza y el aprendizaje correctos


1.  Un buen maestro clarifica sus propias ideas y las refuerza al enseñarlas.  En el proceso de aprendizaje tanto el maestro como el alumno están a la par.  Ambos se encuentran en el mismo nivel de aprendizaje, y a menos que compartan sus lecciones les faltará convicción.  Un buen maestro debe tener fe en las ideas que enseña, pero tiene que satisfacer además otra condición: debe tener fe en los estudiantes a quienes ofrece sus ideas.

2.  Muchos montan guardia en torno a sus ideas porque quieren conservar sus sistemas de pensamiento intactos, y aprender significa cambiar.  Los que creen estar separados siempre temen cambiar porque no pueden concebir que los cambios sean un paso hacia adelante en el proceso de subsanar la separación.  Siempre los perciben como un paso hacia una mayor separación, debido a que la separación fue su primera experiencia de cambio.  Crees que si no permites ningún cambio en tu ego alcanzarás la paz.  Esta marcada confusión sólo puede tener lugar si sostienes que un mismo sistema de pensamiento puede erigirse sobre dos cimientos distintos.  Nada puede llegar al espíritu desde el ego, ni nada puede llegar al ego desde el espíritu.  El espíritu no puede ni reforzar al ego, ni aminorar el conflicto interno de éste.  El ego en sí es una contradicción.  Tu falso ser y el Ser de Dios están en oposición. Y lo están con respecto a sus orígenes, rumbos y desenlaces.  Son fundamentalmente irreconciliables porque el espíritu no puede concebir y el ego no puede gozar de conocimiento.  No están, por lo tanto, en comunicación, ni jamás lo podrán estar.  El ego, sin embargo, puede aprender, aún cuando su hacedor esté desencaminado.  Éste, no obstante, no puede hacer que lo que fue infundido con vida sea completamente exánime.

3.  Es espíritu no tiene necesidad de que se le enseñe nada, pero el ego sí.  El proceso de aprender se percibe , en última instancia, como algo aterrador porque conduce, no a la destrucción del ego, sino al abandono de éste a la luz del espíritu.  Éste es el cambio que el ego no puede sino temer, puesto que no comparte mi caridad.  La lección que yo tuve que aprender es la misma que tú tienes que aprender ahora, y puesto que la aprendí, puedo enseñártela.  Nunca atacaré a tu ego, si bien estoy tratando de enseñarte como surgió su sistema de pensamiento.  Cuando te recuerdo tu verdadera creación, tu ego no puede por menos que reaccionar con miedo.

4.  Aprender y enseñar son los mayores recursos de que dispones ahora porque te permiten cambiar de mentalidad y ayudar a otros a hacer lo mismo.  Negarte a cambiar de mentalidad no conseguiría probar que la separación no ocurrió.  El soñador que duda de la realidad de su sueño mientras todavía está soñando no está realmente sanando su mente dividida.  Tú sueñas con un ego separado y crees en el mundo que se basa en él. Todo ello te parece muy real.  No puedes deshacerlo sin cambiar de mentalidad al respecto.  Si estás dispuesto a renunciar al papel de guardián de tu sistema de pensamiento y ofrecérmelo a mí, yo lo corregiré con gran delicadeza y te conduciré de regreso a Dios.

5.  Todo buen maestro espera impartir a sus estudiantes tanto de lo que él mismo ha aprendido que algún día dejen de necesitarle. Este es el verdadero y único objetivo del maestro.  Es imposible convencer al ego de esto porque va en contra de todas sus leyes. Pero recuerda que las leyes se promulgan para proteger la continuidad del sistema en que cree el que las promulga.  Es natural que el ego trate de protegerse a sí mismo una vez que lo inventaste, pero no es natural que desees obedecer sus leyes a menos que tú creas en ellas.  El ego no puede tomar esta decisión debido a la naturaleza de su origen.  Pero tú puedes tomarla debido a la naturaleza del tuyo.

6.  Los egos pueden chocar en cualquier situación, pero es imposible que el espíritu choque en absoluto.  Si percibes a un maestro simplemente como "un ego más grande" sentirás miedo, ya que agrandar un ego es aumentar la ansiedad que produce la separación.  Enseñaré contigo y viviré contigo si estás dispuesto a pensar conmigo, pero mi objetivo será siempre eximirte finalmente de la necesidad de un maestro.  Esto es lo opuesto al objetivo del maestro que se deja guiar por el ego.  A ése sólo le interesa el efecto que su ego pueda tener sobre otros egos, y, por consiguiente, interpreta la interacción entre ellos como un medio de conservar su propio ego.  Yo no podría dedicarme a enseñar si creyese eso, y tú no serás un maestro dedicado mientras lo creas.  Se me percibe constantemente como un maestro al que hay que exaltar o rechazar, pero yo no acepto ninguna de esas dos percepciones de mí mismo.

7.  El que enseñes o aprendas no es lo que establece tu valía.  Tu valía la estableció Dios.  Mientras sigas oponiéndote a esto, todo lo que hagas te dará miedo, especialmente aquellas situaciones que tiendan a apoyar la creencia en la superioridad o en la inferioridad.
Los maestros tienen que tener paciencia y repetir las lecciones que enseñan hasta que éstas se aprendan.  Yo estoy dispuesto a hacer eso porque no tengo derecho a fijar los límites de tu aprendizaje por ti.  Una vez más:  nada de lo que haces, piensas o deseas es necesario para establecer tu valía.  Este punto no es debatible excepto en fantasías.  Tu ego no está nunca en entredicho porque Dios no lo creó.  Tu espíritu no está nunca en entredicho porque Él lo creó.  Cualquier confusión al respecto es ilusoria, y mientras perdure esa ilusión, no es posible tener dedicación alguna.

8.  El ego trata de explotar todas las situaciones para vanagloriarse, a fin de superar sus propias dudas.  Seguirá lleno de dudas mientras tú sigas creyendo en su existencia.  Tú que lo inventaste no puedes tener confianza en él porque cuando estás en tu mente recta te das cuenta de que no es real.  La única solución cuerda es no tratar de cambiar la realidad--lo cual sería ciertamente aterrador--sino aceptarla tal como es.  Tú formas parte de la realidad, la cual permanece inmutable más allá del alcance del ego, aunque fácilmente al alcance del espíritu.  Cuando sientas miedo, aquiétate y reconoce que Dios es real, y que tú eres Su Hijo amado en quien Él se complace.  No dejes que tu ego refute esto porque el ego no puede conocer algo que está tan lejos de su alcance como lo estás tú. 

9.  Dios no es el autor del miedo.  El autor del miedo eres tú.  Has elegido crear en forma diferente a como crea Él, y, por lo tanto, has hecho posible el que puedas tener miedo.  No estás en paz porque no estás desempeñando tu función.  Dios te encomendó una función muy elevada que no estás llevando a cabo.  Tu ego ha elegido estar atemorizado en vez de llevarla a cabo.  Cuando despiertes te será imposible entender esto porque es literalmente increíble.   No creas lo increíble ahora.  Cualquier intento de incrementar  su credibilidad es simplemente un intento de posponer lo inevitable. La palabra "inevitable" le causa terror al ego, pero es motivo de júbilo para el espíritu.  Alcanzar a Dios es inevitable, y tú no puedes eludirlo, de la misma manera en que Él no te puede eludir a ti.

10.  El ego tiene miedo del gozo del espíritu porque una vez que lo hayas experimentado dejarás de proteger y de atribuirle valor al miedo.  Le atribuyes gran valor ahora porque el miedo es un testigo de la separación, y tu ego se regocija cuando das testimonio de ella. ¡Repúdialo!  No le escuches ni le ampares. Escucha únicamente a Dios, que es tan incapaz de engañar como lo es el espíritu que Él creó.  Libérate y libera a otros.  No les ofrezcas a los demás una imagen de ti mismo falsa e indigna,  ni tampoco aceptes una imagen similar de ellos.

11.  El ego ha construido para ti un hogar mísero e inhóspito porque no puede construir de ninguna otra manera.  No trates de mantener en pie ese hogar ruinoso.  En su debilidad radica tu fuerza.  Sólo Dios pudo erigir un hogar digno de Sus creaciones, las cuales han elegido dejarlo vacío, desahuciándose así a sí mismas.  No obstante, su hogar seguirá en pie eternamente, listo para cuando decidas entrar a ocuparlo.  De esto puedes estar completamente seguro.  Dios es tan incapaz de crear lo perecedero como el ego de fabricar lo eterno.

12.  Desde tu ego no puedes hacer nada para salvarte o para salvar a otros, pero desde tu espíritu puedes hacer cualquier cosa para salvar a otros o para salvarte a ti mismo.  La humildad es una lección para el ego, no para el espíritu.  El espíritu está más allá de la humildad porque reconoce su esplendor y gustosamente irradia su luz por todas partes.  Los mansos heredarán la tierra porque sus egos son humildes, y esto hace que su percepción sea más fidedigna.  El Reino de los Cielos es el derecho del espíritu, cuya belleza y dignidad están mucho más allá de cualquier duda, más allá de la percepción, y se alzan para siempre como las señales del Amor de Dios hacia Sus creaciones, las cuales son absolutamente valiosa como para poder ser una ofrenda para una creación de Dios Mismo.

13.  Yo seré un substituto de tu ego si así lo deseas, pero nunca de tu espíritu.  Un padre puede dejar su hijo al cuidado de un hermano mayor que haya demostrado ser responsable, pero esto no entraña confusión alguna, acerca de quién es el padre.  El hermano puede proteger el cuerpo y el ego del niño, pero eso no lo lleva a creer que él sea el padre.  Me puedes confiar tu cuerpo y tu ego debido únicamente a que eso te permite desentenderte de ellos y me dejas mostrarte que no son importantes.  Yo no podría entender lo importante que son para tí si yo mismo no hubiese estado tentado de creer en ellos.  Aprendamos juntos esta lección para que juntos podamos liberarnos de tu cuerpo y de tu ego.  Necesito maestros dedicados que compartan mi objetivo de sanar a la mente.  El espíritu no tiene ninguna necesidad de que ni tú ni yo lo protejamos.  Recuerda lo siguiente:

   En este mundo no hay por qué tener tribulaciones porque yo he   vencido al mundo.  Por eso es por lo que debes estar animado.

UN CURSO DE MILAGROS. Lección 56



                                       LECCIÓN  56

                     Nuestro repaso de hoy abarca lo siguiente:


1.  (26)  Mis pensamientos de ataque atacan mi invulnerabilidad.

¿Cómo puedo saber quién soy cuando creo estar sometido a continuos ataques?  El dolor, la enfermedad, la pérdida, la vejez y la muerte parecen acecharme.  Todas mis esperanzas, aspiraciones y planes parecen estar a merced de un mundo que no puedo controlar. Sin embargo, la seguridad perfecta y la plena realización constituyen mi verdadera herencia.  He tratado de despojarme de mi herencia a cambio del mundo que veo.  Pero Dios la ha salvaguardado para mí.  Mis pensamientos reales me enseñarán lo que es mi herencia.

2.  (27)  Por encima de todo quiero ver.

Al reconocer que lo que veo es un reflejo de lo que creo ser, me doy cuenta de que mi mayor necesidad es la visión.  El mundo que veo da testimonio de cuán temerosa es la naturaleza de la imagen que he forjado de mí mismo.  Si he de recordar quién soy, es esencial que abandone esta imagen de mi mismo.  A medida que dicha imagen sea reemplazada por la verdad, se me concederá la visión.  Y con esta visión contemplaré al mundo y a mi mismo con caridad y con amor.

3.  (28)  Por encima de todo quiero ver de otra manera.

El mundo que veo mantiene en vigor la temerosa imagen que he forjado de mi mismo y garantiza su continuidad.  Mientras siga viendo el mundo tal como lo veo ahora, la verdad no podrá alborear en mi conciencia.  Dejaré que la puerta que se encuentra detrás de este mundo se abra, para así poder mirar más allá de él al mundo que refleja el Amor de Dios.

4.  (29)  Dios está en todo lo que veo.

Tras cada imagen que he forjado, la verdad permanece inmutable. Tras cada velo que he corrido sobre la faz del amor, su luz sigue brillando sin menoscabo.  Más allá de todos mis descabellados deseos se encuentra mi voluntad, unida a la Voluntad de mi Padre.  Dios sigue estando en todas partes y en todas las cosas eternamente.  Y nosotros, que somos parte de Él, habremos de ver más allá de las apariencias, y reconocer la verdad que yace tras todas ellas.

5.  (30)  Dios está en todo lo que veo porque Dios está en mi mente.

En mi propia mente, aunque oculto por mis desquiciados pensamientos de separación y ataque, yace el conocimiento de que todo es uno eternamente.  Yo no he perdido el conocimiento de Quién soy por el hecho de haberlo olvidado.  Ha sido salvaguardado para mi en la Mente de Dios, Quien no ha abandonado Sus Pensamientos.  Y yo, que me cuento entre ellos, soy uno con ellos y uno con Él.

viernes, 24 de febrero de 2017

Un amigo fiel es un tesoro.


                                            Lectura del libro del Eclesiástico (6,5-7):

UNA palabra amable multiplica los amigos
y aleja a los enemigos,
y la lengua afable multiplica los saludos.

Sean muchos los que estén en paz contigo,
pero tus confidentes, solo uno entre mil.

Si haces un amigo, ponlo a prueba,
y no tengas prisa en confiarte a él.
Porque hay amigos de ocasión,
que no resisten en el día de la desgracia.

Hay amigos que se convierten en enemigo,
y te avergüenzan descubriendo tus litigios.

Hay amigos que comparten tu mesa
y no resisten en el día de la desgracia.

Cuando las cosas van bien, es como otro tú,
e incluso habla libremente con tus familiares.
Pero si eres humillado, se pone contra ti
y se esconde de tu presencia.

Apártate de tus enemigos
y sé cauto incluso con tus amigos.

Un amigo fiel es un refugio seguro,
y quien lo encuentra ha encontrado un tesoro.

Un amigo fiel no tiene precio
y su valor es incalculable.

Un amigo fiel es medicina de vida,
y los que temen al Señor lo encontrarán.

El que teme al Señor afianza su amistad,
porque, según sea él, así será su amigo.




El Cambio. Dr. Wayne Dyer. Parte 1 de 13

UN CURSO DE MILAGROS. Texto página 57



                                       Capítulo 4

                           LAS ILUSIONES DEL EGO


                                      Introducción

1.  La Biblia dice que si un hermano te pide que camines con él una milla, que le acompañes dos.  Ciertamente no sugiere que le retrases en su viaje.  Tu dedicación a un hermano no puede tampoco retrasarte a ti.  Sólo puede conducir a un progreso mutuo. El resultado de una dedicación genuina es la inspiración, palabra que, si se entiende correctamente, es lo opuesto a la fatiga. Estar fatigado es estar des-animado, mas estar inspirado es estar centrado en el espíritu.  Ser egocéntrico es estar des-animado, mas estar centrado en Sí Mismo, en el buen sentido de la expresión, es estar inspirado o en el espíritu.  Los verdaderamente inspirados están iluminados y no pueden morar en las tinieblas.

2.  Puedes hablar desde el espíritu o desde el ego, según elijas.  Si hablas desde el espíritu es que has decidido acatar las palabras "Detente y reconoce que yo soy Dios".  Éstas son palabras inspiradoras porque reflejan conocimiento.  Si hablas desde el ego estás renegando del conocimiento en vez de ratificándolo, y, por lo tanto, estás des-animándote.  No te embarques en viajes inútiles, pues ciertamente no llevan a ninguna parte.  Puede que el ego los desee, pero el espíritu no puede emprenderlos porque nunca está dispuesto a apartarse de sus Cimientos.

3.  El viaje a la cruz debería ser el último "viaje inútil".  No sigas pensando en él, sino dalo por terminado.  Si puedes aceptarlo como tu último viaje inútil, serás libre también de unirte a mi resurrección.  Hasta que no lo hagas, estarás desperdiciando tu vida, ya que ésta simplemente seguirá siendo una repetición de la separación, de la pérdida de poder, de los esfuerzos fútiles que el ego lleva a cabo en busca de compensación y, finalmente, de la crucifixión del cuerpo o muerte.  Estas repeticiones continuarán indefinidamente hasta que voluntariamente se abandonen.  No cometas el patético error de "aferrarte a la vieja y rugosa cruz".  El único mensaje de la crucifixión es que puedes superar la cruz. 
Hasta que no la superes eres libre de seguir crucificándote tan a menudo como quieras.  Éste no es el Evangelio que quise ofrecerte. Tenemos otro viaje que emprender, y si lees cuidadosamente las lecciones que aquí se ofrecen, éstas te ayudarán a prepararte para emprenderlo.

UN CURSO DE MILAGROS. Lección 55



                                        LECCIÓN  55

                    El repaso de hoy incluye lo siguiente.


1.  (21)  Estoy decidido a ver las cosas de otra manera.

Lo que ahora veo no son sino signos de enfermedad, desastre y muerte.  Esto no puede ser lo que Dios creó para Su Hijo bien amado.  El hecho en sí de que vea tales cosas demuestra que no entiendo a Dios.  Por lo tanto, tampoco entiendo a Su Hijo.  Lo que veo me muestra que no sé quien soy.  Estoy decidido a ver los testigos de la verdad en mí, en vez de aquellos que me muestran una ilusión de mí mismo.

2.  (22)  Lo que veo es una forma de venganza.

El mundo que veo no es en modo alguno la representación de pensamientos amorosos.  Es un cuadro en el que todo se ve atacado por todo.  Es cualquier cosa menos un reflejo del Amor de Dios y del amor de Su Hijo.  Son mis propios pensamientos de ataque los que dan lugar a este cuadro.  Mis pensamientos amorosos me librarán de esta percepción del mundo y me brindarán la paz que Dios dispuso que yo tuviese.

3.  (23)  Puedo escaparme de este mundo renunciando a los pensamientos de ataque.

En esto, y sólo en esto, radica la salvación.  Si no albergase pensamientos de ataque no podría ver un mundo de ataque.  A medida que el perdón permita que el amor retorne a mi conciencia, verá un mundo de paz, seguridad y dicha.  Y esto es lo que elijo ver, en lugar de lo que ahora contemplo.

4.  (24)  No percibo lo que más me conviene.

¿Cómo podría reconocer lo que más me conviene si no sé quien soy?  Lo que yo creo que más me convendría no haría sino atarme aún más al mundo de las ilusiones.  Estoy dispuesto a seguir al Guía que Dios me ha dado para descubrir qué es lo que más me conviene, reconociendo que no puedo percibirlo por mi cuenta.

5.  (25)  No sé cuál es el propósito de nada.

Para mí, el propósito de todas las cosas es probar que las ilusiones que abrigo con respecto a mí mismo son reales.  Para eso es para lo que trato de usar a todo el mundo y todas las cosas.  Para eso es para lo que creo que es el mundo.  Por lo tanto, no reconozco su verdadero propósito.  El propósito que le he asignado ha dado lugar a una imagen aterradora del mismo.   Quiero que mi mente se vuelva receptiva al verdadero propósito del mundo renunciando al que le he asignado, y descubrir la verdad acerca de él.

jueves, 23 de febrero de 2017

Cambia tus Pensamientos, Cambia tu Vida.

UN CURSO DE MILAGROS. Texto página 54



       VII.  Crear en contraposición a fabricar una imagen propia


1. Todo sistema de pensamiento tiene que tener un punto de partida. Empieza ya sea creando o fabricando, diferencia ésta a la que ya hemos hecho referencia.  La semejanza entre ambas cosas reside en el poder que tiene como cimientos.  Su diferencia, en lo que descansa sobre ellas.  Ambas son piedras angulares de sistemas de creencias por la que uno rige su vida.  Creer que un sistema de pensamiento basado en mentiras es débil es un error.  Nada que un Hijo de Dios haya hecho carece de poder.  Es esencial que te des cuenta de esto, pues, de lo contrario, no podrás escapar de la prisión que tú mismo has construido.

2.  No puedes resolver el problema de la autoridad menospreciando el poder de tu mente.  Hacer esto es engañarte a ti mismo, y ello te hará daño porque realmente comprendes el poder de la mente. Comprendes también que no puedes debilitarla, de la misma manera en que tampoco puedes debilitar a Dios.  El "diablo" es un concepto aterrador porque parece ser sumamente poderoso y sumamente dinámico.  Se le percibe como una fuerza que lucha contra Dios por la posesión de Sus creaciones.  El diablo engaña con mentiras, y erige reinos en los que todo está en directa oposición a Dios.  Sin embargo, atrae a los hombres en vez de repelerlos, y éstos están dispuestos a "venderle" sus almas a cambio de regalos sin ningún valor.  Esto no tiene ningún sentido.

3.  Hemos hablado ya de la caída o separación, mas su significado tiene que comprenderse claramente.  La separación es un sistema de pensamiento que si bien es bastante real en el tiempo, en la eternidad no lo es en absoluto.  Para el creyente todas sus creencias son ciertas.  En el jardín simbólico se "prohibió" la fruta de un solo árbol.  Mas Dios no pudo haberla prohibido, o, de lo contrario, nadie la habría podido comer.  Si Dios conoce a Sus Hijos, y yo te aseguro que los conoce, ¿cómo iba a ponerles en una situación en la que su propia destrucción fuese posible?  Al "árbol prohibido" se le llamó "el árbol del conocimiento".  Sin embargo, Dios creó el conocimiento y se lo otorgó libremente a todas Sus creaciones.   Este simbolismo se ha interpretado de muchas maneras, pero puedes estar seguro de que cualquier interpretación que conciba a Dios o a Sus creaciones como capaces de destruir Su Propio propósito es errónea.

4.  Comer de la fruta del árbol del conocimiento es una expresión que simboliza la usurpación de la capacidad de auto-crearse. Solamente en este sentido no son Dios y Sus creaciones co-creadores.  La creencia de que lo son está implícita en el "auto-concepto", o sea, la tendencia del ser a forjar una imagen de sí mismo.  Las imágenes sólo se pueden percibir, no conocer.  El conocimiento no puede engañar, pero la percepción sí.  Puedes percibirte como tu propio creador, pero lo que a lo sumo puedes hacer es creerlo.  No puedes hacer que sea verdad.  Y como dije anteriormente, cuando por fin percibas correctamente no podrás sino alegrarte de que así sea.  Hasta entonces, empero, la creencia de que sí puedes es la piedra angular de tu sistema de pensamiento, y utilizas todas tus defensas para atacar las ideas que podrían ponerla al descubierto.  Todavía crees que eres una imagen que tú mismo fabricaste.  Tu mente está en desacuerdo con el Espíritu Santo en este punto, y no hay posibilidad de resolver esto mientras te empeñes en creer lo que es literalmente inconcebible.  Ésa es la razón de que no puedas crear y de que tengas miedo de todo lo que fabricas.

5.  La mente puede hacer que la creencia en la separación sea muy real y aterradora, y esta creencia es lo que es el "diablo". Es una idea poderosa, dinámica y destructiva que está en clara oposición a Dios debido a que literalmente niega Su Paternidad. Examina tu vida y observa lo que el diablo ha hecho.  Pero date cuenta de que eso que ha hecho se desvanecerá completamente a la luz de la verdad, ya que su cimiento es una mentira.  El hecho de que Dios te haya creado constituye el único cimiento que no puede ser debilitado, ya que la luz se encuentra en él.  Tu punto de partida es la verdad, y tienes que retornar a tu Origen.  Mucho se ha visto desde entonces, pero en realidad no ha ocurrido nada.  Tu Ser no ha dejado de estar en paz, a pesar de que tu mente está en conflicto. Todavía no has retornado lo suficiente, y de ahí que tengas tanto miedo.  A medida que te acercas a tu Origen, experimentas el miedo a la destrucción de tus sistema de pensamiento como si se tratase del miedo a la muerte.  Pero la muerte no existe.  Lo que existe es la creencia en la muerte.

6.  La rama que no da fruto será cortada y se secará.  ¿Alégrate de que sea así!  La luz brillará desde la verdadera Fuente de la vida, y tu forma de pensar quedará corregida.  No puede ser de otra manera.  Tú que tienes miedo de la salvación estás eligiendo la muerte.  Vida y muerte, luz y obscuridad, conocimiento y percepción, son conceptos irreconciliables.  Creer que se pueden reconciliar es creer que Dios y Su Hijo no pueden reconciliarse.
Sólo la unicidad del conocimiento está libre de conflicto.  Tu reino no es de este mundo porque te fue dado desde más allá de él. La idea de un problema de autoridad tiene sentido únicamente en este mundo.  Al mundo no se le abandona mediante la muerte, y la verdad sólo la pueden conocer aquellos para quienes el Reino fue creado, y por quienes espera.

UN CURSO DE MILAGROS. Lección 54



                                          LECCIÓN  54

                    Éstas son las ideas para el repaso de hoy:


1.  (16)  No tengo pensamientos neutros.

Tener pensamientos neutros es imposible porque todos los pensamientos tienen poder.  O bien dan lugar a un mundo falso o bien me conducen al mundo real.  Pero es imposible que no tengan efectos.  Del mismo modo en que el mundo que veo procede de mis errores de pensamiento, así también el mundo real se alzará ante mis ojos cuando permita que mis errores sean corregidos.  Mis pensamientos no pueden ser simultáneamente verdaderos y falsos. Tienen que ser lo uno o lo otro.  Lo que veo me muestra si son verdaderos o falsos.

2.  (17)  No veo cosas neutras.

Lo que veo da testimonio de lo que pienso.  Si no pensase no existiría, ya que la vida es pensamiento.  Permítaseme mirar al mundo que veo como la representación de mi propio estado de ánimo.  Sé que éste puede cambiar.  Yasimismo que el mundo que veo puede cambiar también.

3.  (18)  No soy el único que experimenta los efectos de mi manera de ver.

Si no tengo pensamientos privados, no puedo ver un mundo privado.  Incluso la descabellada idea de la separación tuvo que compartirse antes de que se pudiese convertir en la base del mundo que veo.  Sin embargo, cuando se compartió esa idea no se compartió nada. Puedo invocar también mis pensamientos reales, los cuales comparto con todo el mundo.  Así como mis pensamientos de separación invocan pensamientos de separación en otros, mis pensamientos reales despiertan en ellos sus pensamientos reales.  Y el mundo que mis pensamientos reales me muestran alboreará en su visión como en la mía.

4.  (19)  No soy el único que experimenta los efectos de mis pensamientos.

No soy el único en nada.  Todo lo que pienso, digo o hago es una enseñanza para todo el universo.  Un Hijo de Dios no puede pensar, hablar o actuar en vano.  No puede ser el único en nada. Tengo, por lo tanto, el poder de cambiar a todas las mentes junto con la mía porque mío es el poder de Dios.

5.  (20)  Estoy decidido a ver.

Puesto que reconozco que la naturaleza de mis pensamientos es que los comparto con todo lo que existe, estoy decidido a ver. Veré los testigos que me muestran que la manera de pensar del mundo ha cambiado.  Veré la prueba de que lo que se ha obrado por mediación mía ha permitido que el amor reemplace al miedo, la risa a las lágrimas y la abundancia a las pérdidas. Quiero contemplar el mundo real, y dejar que me enseñe que mi voluntad y la Voluntad de Dios son una.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Desiderata

UN CURSO DE MILAGROS. Texto página 51



                 VI.  Los juicios y el problema de la autoridad.

1.  Hemos hablado ya del Juicio Final, aunque no con gran detalle. Después del Juicio Final no habrá ningún otro. Dicho Juicio es simbólico porque más allá de la percepción no hay juicios. Cuando la Biblia dice "No juzguéis y no seréis juzgados"  lo que quiere decir es que si juzgas la realidad de otros no podrás evitar juzgar la tuya propia.

2.  La decisión de juzgar en vez de conocer es lo que nos hace perder la paz.  Juzgar es el proceso en el que se basa la percepción, pero no el conocimiento.  He hecho referencia a esto anteriormente al hablar de la naturaleza selectiva de la percepción, y he señalado que la evaluación es obviamente su requisito previo. Los juicios siempre entrañan rechazo.  Nunca ponen de relieve solamente los aspectos positivos de lo que juzgan, ya sea en ti o en otros.  Lo que se ha percibido y se ha rechazado, o lo que se ha juzgado y se ha determinado que es imperfecto permanece en tu mente porque ha sido percibido.  Una de las ilusiones de las que adoleces es la creencia de que los juicios que emites no tienen ningún efecto.   Esto no puede ser verdad a menos que también creas que aquello contra lo que has juzgado no existe. Obviamente no crees esto, pues, de lo contrario, no lo habrías juzgado.  En última instancia, no importa si tus juicios son acertados o no, pues, en cualquier caso, estás depositando tu fe en lo irreal.  Esto es inevitable, independientemente del tipo de juicio de que se trate, ya que juzgar implica que abrigas la creencia de que la realidad está a tu disposición para que puedas seleccionar de ella lo que mejor te parezca.

3.  No tienes idea del tremendo alivio y de la profunda paz que resultan de estar con tus hermanos o contigo mismo sin emitir juicios de ninguna clase.  Cuando reconozcas lo que eres y lo que tus hermanos son, te darás cuenta de que juzgarlos de cualquier forma que sea no tiene sentido.  De hecho, pierdes el significado de lo que ellos son precisamente porque los juzgas. Toda incertidumbre procede de la creencia de que es imprescindible juzgar.  No tienes que juzgar para organizar tu vida, y definitivamente no tiene que hacerlo para organizarte a ti mismo. En presencia del conocimiento todo juicio queda automáticamente suspendido, y éste es el proceso que le permite al conocimiento reemplazar a la percepción.

4.  Tienes miedo de todo aquello que has percibido y te has negado a aceptar.  Crees que por haberte negado a aceptarlo has perdido control sobre ello.  Por eso es por lo que lo ves en pesadillas, o disfrazado bajo apariencias agradables en lo que parecen ser tus sueños más felices.  Nada que te hayas negado a aceptar puede ser llevado a la conciencia.  De por sí, no es peligroso, pero tú has hecho que a ti te parezca que lo es.

5.  Cuando te sientes cansado es porque te has juzgado a ti mismo como capaz de estar cansado.  Cuando te ríes de alguien es porque has juzgado a esa persona como alguien que no vale nada.  Cuando te ríes de ti mismo no puedes por menos que reírte de los demás, aunque sólo sea porque no puedes tolerar la idea de ser menos que ellos.  Todo esto hace que te sientas cansado, ya que es algo básicamente descorazonador.  No eres realmente capaz de estar cansado, pero eres muy capaz de agotarte a ti mismo.  La fatiga que produce el juzgar continuamente es algo realmente intolerable.  Es curioso que una habilidad tan debilitante goce de tanta popularidad. No obstante, si deseas ser el autor de la realidad, te empeñarás en aferrarte a los juicios.  También les tendrás miedo, y creerás que algún día serán usados contra ti.  Sin embargo, esta creencia sólo puede existir en la medida en que creas en la eficacia de los juicios como un arma para defender tu propia autoridad.

6.  Dios ofrece únicamente misericordia.  Tus palabras deben reflejar sólo misericordia porque eso es lo que has recibido y eso es lo que deberías dar.  La justicia es un expediente temporal, o un intento de enseñarte el significado de la misericordia.  Es juzgadora únicamente porque tú eres capaz de cometer injusticias.

7.  He hablado de distintos síntomas, y, a ese nivel, la variedad de los mismos es casi infinita.  Todos ellos tienen, no obstante, una sola causa:  el problema de la autoridad.  Ésta es "la raíz de todo mal". Cada síntoma que el ego inventa es una contradicción debido a que la mente está dividida entre el ego y el Espíritu Santo, de tal modo que cualquier cosa que el ego haga es parcial y contradictoria.  Esta posición insostenible es el resultado del problema de la autoridad que, al aceptar como premisa el único pensamiento inconcebible, sólo puede producir ideas que a su vez son inconcebibles.

8.  El problema de la autoridad es en realidad una cuestión de autoría.  Cuando tienes un problema de autoridad, es siempre porque crees ser tu propio autor y proyectas ese engaño sobre los demás.  Percibes entonces la situación como una en que los demás están literalmente luchando contigo para arrebatarte tu autoría.  
Éste es el error fundamental de todos aquellos que creen haber usurpado el poder de Dios.  Esta creencia les resulta aterradora, pero a Dios ni siquiera le inquieta.  Él está deseoso, no obstante, por erradicarla, no como un castigo para Sus Hijos, sino tan sólo porque sabe que les produce infelicidad.  Las creaciones de Dios disponen de la verdadera Autoría, mas tú prefieres permanecer anónimo cuando eliges separarte de tu Autor.  Al no tener certeza con respecto a Quién es tu verdadero Autor, crees que tu creación fue anónima.  Esto te pone en una situación en la que lo único que parece tener sentido es creer que tú te creaste a ti mismo.  La disputa acerca de quién es tu autor ha dejado a tu mente en tal estado de incertidumbre que ésta puede incluso llegar a dudar de que tú realmente existas.

9.  Sólo los que abandonan todo deseo de rechazar pueden saber que es imposible que ellos puedan ser rechazados.  No has usurpado el poder de Dios, pero lo has perdido.  Afortunadamente, perder algo no significa que haya desaparecido.  Significa simplemente que no recuerdas dónde está.  Su existencia no depende de que puedas identificarlo, o incluso localizarlo.  Es posible contemplar la realidad sin juzgar y simplemente saber que está ahí.

10.  La paz es el patrimonio natural del espíritu.  Todo el mundo es libre de rechazar su herencia, pero no de establecer lo que ésta es. El problema que todos tienen que resolver es la cuestión fundamental de la autoría.  Todo miedo procede en última instancia, y a veces por rutas muy tortuosas, de negar la verdadera Autoría. La ofensa no es nunca contra Dios, sino contra aquellos que lo niegan.  Negar Su Autoría es negarte a ti mismo la razón de tu paz, de modo que sólo te puedes ver a ti mismo fragmentado.  Esta extraña percepción es el problema de la autoridad.

11.  No hay nadie que de una manera u otra no se sienta aprisionado.  Si ése es el resultado de su libre albedrío, tiene, por ende, que considerar que su voluntad no es libre, o, de lo contrario, el razonamiento circular de esta premisa sería evidente. El libre albedrío no puede sino conducir a la libertad.  Los juicios siempre aprisionan, ya que fragmentan la realidad con la inestables balanzas del deseo.  Los deseos no son hechos.  Desear implica que ejercer la voluntad no es suficiente.  Sin embargo, nadie que esté en su mente recta podría creer que lo que desea es tan real como lo que su voluntad dispone.  En vez de "Busca primero el Reino de los Cielos" di:  "Que tu voluntad sea antes que nada alcanzar el Reino de los Cielos" y habrás dicho:  "Sé lo que soy y acepto mi herencia".

UN CURSO DE MILAGROS. Lección 53



                                    LECCIÓN  53

                       Hoy repasaremos lo siguiente:


1.  (11)  Mis pensamientos sin significado me están mostrando un mundo sin significado.

Dado que los pensamientos de que soy consciente no significan nada, el mundo que los refleja no puede tener significado.  Lo que da lugar a este mundo es algo demente, como lo es también el resultado de ello.  La realidad no es demente, y yo tengo pensamientos reales así como dementes.  Por lo tanto, puedo ver un mundo real, si recurro a mis pensamientos reales como guía para ver.

2.  (12)  Estoy disgustado porque veo un mundo que no tiene significado.

Los pensamientos dementes perturban.  Dan lugar a un mundo en el que no hay orden de ninguna clase.  Sólo el caos puede regir en un mundo que representa una manera de pensar caótica, y el caos es la ausencia total de leyes.  No puedo vivir en paz en un mundo así.  Estoy agradecido de que este mundo no sea real, y de que no necesito verlo en absoluto, a menos que yo mismo elija otorgarle valor.  Elijo no otorgarle valor a lo que es completamente demente y no tiene significado.

3.  (13)  Un mundo sin significado engendra temor.

Lo que es totalmente demente engendra temor porque no se puede contar con ello en absoluto, ni da pie a que se le tenga confianza. En la demencia no hay nada en lo que se pueda confiar.  No ofrece seguridad ni esperanza.  Pero un mundo así no es real.  Le he conferido la ilusión de realidad y he sufrido por haber creído en él. Elijo ahora dejar de creer en él y depositar mi confianza en la realidad.  Al elegir esto, me escaparé de todos los efectos del mundo del miedo porque estaré reconociendo que no existe.

4.  (14)  Dios no creó un mundo sin significado.

¿Cómo puede ser que exista un mundo sin significado si Dios no lo creó?  Él es la Fuente de todo significado y todo lo que es real está en Su Mente.  Está en mi mente también porque Él lo creó conmigo.  ¿Por qué he de seguir sufriendo por los efectos de mis pensamientos dementes cuando la perfección de la creación es mi hogar?  Quiero recordar el poder de mi decisión y reconocer mi verdadera morada.

5.  (15)  Mis pensamientos son imágenes que yo mismo he fabricado.

Todo lo que veo refleja mis pensamientos.  Son mis pensamientos los que me dicen dónde estoy y lo que soy.  El hecho de que vea un mundo en el que hay sufrimiento, en el que se puede experimentar pérdidas y en el que se pueda morir, me muestra que lo único que estoy viendo es la representación de mis pensamientos dementes, y que no estoy permitiendo que mis pensamientos reales viertan su benéfica luz sobre lo que veo.  No obstante, el camino de Dios es seguro.  Las imágenes que he fabricado no pueden prevalecer contra Él porque no es mi voluntad que lo hagan.  Mi voluntad es la Suya, y no antepondré otros dioses a Él.