jueves, 8 de marzo de 2018

Reflexiones sobre Conversaciones con Dios Libro I Parte 1

"Hablo a todo el mundo.  Constantemente.  La cuestión no es a quién hablo, sino quién me escucha.
Mi modo usual de comunicarme es por medio del sentimiento.
El sentimiento es el lenguaje del alma.
Si quieres saber hasta que punto algo es cierto para ti, presta atención a lo que sientes al respecto.
Los sentimientos son difíciles de descubrir, y aún más difíciles de reconocer.  Sin embargo, en tus más profundos sentimientos, se oculta tu más alta verdad.  El truco está en llegar a dichos sentimientos.  Te mostraré cómo.  Si tú quieres.
También me comunico con el pensamiento.
El pensamiento y los sentimientos no son lo mismo, aunque pueden darse al mismo tiempo.
También utilizo la experiencia, que es un magnífico vehículo de comunicación.  Por último, las palabras.
El Pensamiento más Elevado es siempre aquel que encierra alegría.
Las Palabras más Claras son aquellas que encierran verdad.
El Sentimiento más Grandioso es el llamado amor.
Alegría, Verdad, Amor.
Todo el mundo es especial.  No hay ninguna persona que sea más especial que otra.
Mirad cómo es el mundo.  Evidentemente, en algo habéis fallado.
Escucha tus Sentimientos.  Escucha tus Pensamientos más Elevados.  Escucha a tu Experiencia.  Éstas son fuentes autorizadas.
¿No puedo pedir nada que desee?
No tendréis lo que pedís, ni podéis tener nada que queráis.  Y ello porque vuestra propia petición es una afirmación de vuestra
carencia, y al decir que queréis una cosa únicamente sirve para producir esa experiencia concreta -la carencia- en vuestra realidad.
Cuando dais gracias a Dios por adelantado por aquello que habéis decidido experimentar en vuestra realidad, estáis efectivamente reconociendo que eso está ahí.
La gratitud es la más poderosa afirmación dirigida a Dios.  
Así pues agradeced.
La gratitud no puede utilizarse como una herramienta con la que manipular a Dios;  un mecanismo con el que engañar al universo.  No podéis mentiros a vosotros mismos.
Se trata de hacer una afirmación de gratitud por lo que ya es.
La función de Dios no es crear las circunstancias de vuestra vida.
Dios os ha creado a vosotros a imagen y semejanza suya.  Vosotros habéis creado el resto, por medio del poder que Dios os ha dado.  Dios os dio el libre albedrío para hacer con la vida lo que queráis.
En la naturaleza de las personas está amar, luego destruir y luego amar de nuevo aquello que más aprecian.
Todos los actos humanos están motivados, a su nivel más profundo, por una de estas dos emociones:  el amor o el temor.
Así es como en el momento en que prometéis vuestro más elevado amor, abrís la puerta a vuestro mayor temor...la posibilidad de perder ese amor.
Fueron vuestros padres quienes os enseñaron que el amor está condicionado.
La idea de un Dios al que no haya que temer, que no va a juzgar, y que no tiene ningún motivo para castigar resulta demasiado magnífica.
Mientras negociáis y establecéis vuestras condiciones, una parte de vosotros sabe que eso no es realmente el amor.  Aún así, parecéis incapaces de cambiar la manera de dispensarlo.
Debido a vuestros propios y equivocados pensamientos sobre el amor, sí que os condenáis realmente a no experimentarlo nunca en toda su pureza.
Habéis aprendido a vivir en el temor, porque eso es lo que os han enseñado.
La voz interior es la voz más fuerte con la que hablo.  Es la voz que os dice si todo lo demás es verdadero o falso...Es la voz que te dice ahora mismo si las palabras que estás leyendo son palabras de amor o de temor".

No hay comentarios:

Publicar un comentario