miércoles, 11 de octubre de 2017

UN CURSO DE MILAGROS. Lección 285



                                       LECCIÓN  285

                       Hoy mi santidad brilla clara y radiante.


1.  Hoy me despierto lleno de júbilo, sabiendo que sólo han de acontecerme cosas buenas procedentes de Dios.  Eso es todo lo que pido, y sé que mi ruego recibirá respuesta debido a los pensamientos a los que va dirigido.  Y en el instante en que acepte mi santidad, lo único que pediré serán cosas dichosas.  Pues, ¿qué utilidad tendrá el dolor para mí, para que iba a querer el sufrimiento, y de qué me servirían el pesar y la pérdida si la demencia se alejara hoy de mi y en su lugar aceptara mi santidad?

2.  Padre, mi santidad es la Tuya.  Permítaseme regocijarme en ella y recobrar la cordura mediante el perdón.  Tu Hijo sigue siendo tal como Tú lo creaste.  Mi santidad es parte de mí y también de Tí.  Pues, ¿qué podría alterar a la Santidad Misma?

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