domingo, 25 de diciembre de 2016

UN CURSO DE MILAGROS. Manual para el Maestro página 13



                                        III  Tolerancia


1.  Los maestros de Dios no juzgan.  Juzgar es ser deshonesto, pues es asumir un papel que no te corresponde.  Es imposible juzgar sin engañarse uno a sí mismo.  Juzgar implica que te has engañado con respecto a tus hermanos.  ¿Cómo, entonces, no te ibas a haber engañado con  respecto a ti mismo?  Juzgar implica falta de confianza, y la confianza sigue siendo la piedra angular de todo el sistema de pensamiento del maestro de Dios.  Si la pierde,  todo su aprendizaje se malogra.  Sin juicios, todas las cosas son igualmente aceptables, pues en tal caso, ¿quién podría juzgarlas?  Sin juicios, todos los hombres son hermanos, pues en ese caso, ¿quién se encontraría aparte?  Juzgar destruye la honestidad y quebranta la confianza.  El maestro de Dios no puede juzgar y al mismo tiempo esperar aprender.

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