jueves, 22 de diciembre de 2016

UN CURSO DE MILAGROS. Manual para el Maestro página 9


       4.  ¿CUÁLES SON LAS CARACTERÍSTICAS DE LOS                                         MAESTROS DE DIOS?


1.  Las características superficiales de los maestros de Dios no son en modo alguno similares.  Si se les mira con los ojos del cuerpo, se observa que no hay parecido entre ellos, que vienen de ambientes totalmente distintos, que sus experiencias acerca del mundo varían enormemente y que sus "personalidades" externas son muy diversas.  Durante las primeras etapas en el desempeño de su función como maestros de Dios, no han adquirido todavía las profundas características que los establecerán como lo que son.  Dios concede dones especiales a Sus maestros porque tienen un papel especial que desempeñar en Su plan para la Expiación.  El que sean especiales es, por supuesto, una condición estrictamente temporal, establecida en el tiempo a fin de que los lleve más allá de él.  Estos dones especiales, nacidos de la relación santa hacia la que se encamina la situación de aprendizaje-enseñanza, se convierten en algo característico de todos los maestros de Dios que han progresado en su aprendizaje.  Desde este punto de vista todos son iguales.

2.  Cualquier diferencia entre los Hijos de Dios es siempre temporal.  Puede afirmarse, no obstante, que, en el tiempo, los maestros de Dios avanzados poseen las siguientes características:



                                       I.  Confianza

1.  He aquí la base sobre la que descansa su capacidad para llevar a cabo su función.  La percepción es el resultado de lo que se ha aprendido.  De hecho, la percepción es lo que se ha aprendido, ya que causa y efecto nunca se encuentran separados. Los maestros de Dios tienen confianza en el mundo porque han aprendido que no está regido por las leyes que el mundo inventó.  Está regido por un Poder que se encuentra en ellos, pero que no es de ellos.  Este Poder es el que mantiene todas las cosas a salvo.  Mediante este Poder los maestros de Dios contemplan un mundo perdonado.

2.  Una vez que hemos experimentado ese Poder, es imposible volver a confiar en nuestra insignificante fuerza propia.  ¿Quién trataría de volar con las minúsculas alas de un gorrión, cuando se le ha dado el formidable poder de un águila?   ¿Y quién pondría su fe en las miserables ofrendas del ego, cuando los dones de Dios se encuentran desplegados ante él?  ¿Qué induce a los maestros de Dios a efectuar ese cambio?   

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