martes, 12 de mayo de 2015

Consecuencias de la gloria cuando sobrepasa.

"Te he visto, hermano mío, sentado en el trono de la gloria.  La gente se apretujaba a tu alrededor para aclamar tu majestad, cantando alabanzas a tus hazañas y mirándote como si estuvieran en presencia de un mesías, con sus espíritus elevándose hasta la bóveda del cielo.  Y mientras mirabas a tus súbditos he visto en tu rostro las señales de tu alegría, de tu poder y de tu triunfo, como si fueras el alma de sus cuerpos.

Pero cuando alcé de nuevo la mirada, te encontré perdido en tu soledad, en pie al lado de tu trono, como exiliado que tiende la mano en todas las direcciones, pidiendo a los espíritus invisibles su misericordia y su ternura.  Reclamando un refugio, aunque no contuviera más que calor y amistad".
Gibran, G.J.

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