"Buda preguntó al rey: ¿Es verdad que tú, dondequiera que te encuentres, en el bosque, bajo un árbol o en un lugar solitario, pronuncias repetidamente esta exclamación: ¡Qué felicidad!. ¡Qué felicidad!. El rey respondió: "Señor, antes de que conociera el poder de tus enseñanzas, yo tenía guardias bien distribuidos en el interior y en el exterior de mi palacio, en el interior y en el exterior de la ciudad y en todos mis dominios. Y a pesar de que estaba protegido y salvaguardado, vivía atemorizado, inquieto, receloso, asustado.
Ahora, señor, dondequiera que me encuentre, en el bosque, bajo un árbol o en un lugar aislado, y aunque esté solo, vivo sin temor y tranquilo. Confiado, sin miedos, despreocupado, en paz, con lo que me dan los otros y con mi mente libre como un animal del bosque".
Texto del Udana.
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